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FOUCAULT fue certero:
“No creo en absoluto que nuestra sociedad sea democrática. Si uno entiende por democracia el efectivo ejercicio del poder por una población en la que nadie esté dividido u ordenado jerárquicamente en clases, es absolutamente claro que estamos muy lejos de la democracia. Es también claro que vivimos bajo un régimen de dictadura de clases, un poder de clases que se impone a sí mismo mediante la violencia, siempre cuando los instrumentos de esa violencia son institucionales y constitucionales. Y esto ocurre en un grado que impide que exista una verdadera democracia”.
Frente a la desfiguración del Partido, valor ético y acción política del/ de la comunista
El Partido Comunista palpita en valores; sus fines implican la defensa de los intereses del Pueblo.
No es una organización política más. Las privaciones y el sacrificio de vida que exige requieren sustancia moral y preparación política. Sin ellas, queda a merced del oportunismo socialdemócrata y de sus operadores.
Lo recordamos a propósito del drama estratégico, de fondo, denotado tanto en la carencia de creatividad, ideas y proyectos de Izquierda, como en la desorientación acreditada al apoyar –y comprometer al Partido de Recabarren- con Bachelet y su grupo.
Hace algunos años, contenta con el golpista mercurial Agustín Edwards.
Se le asegura mantener el avisaje estatal para sustentar su empresa.
Y que, en otra cartera clave, fue
Velasco ministro de Hacienda.
Ella es, verdaderamente, la sra.
Bachelet. Y ellos son los individuos a quienes les encomienda las máximas
tareas de gobierno.
Durante veinte años incrustaron el
régimen neoliberal en todos los planos de la vida nacional: económico, laboral,
educacional, tributario, medio ambiental, cultural; hasta el deportivo (mediante
las sociedades anónimas), corrompiéndose y corrompiendo.
La derecha actual son ellos; ellos
son los conservadores; las patronales han gozado como nunca con
Frei-Lagos-Bachelet; con ellos, los grandes grupos económicos no han tenido
obstáculos para lucrar a costa de gente modesta; ni hablar de fiscalización por
los servicios del Estado.
Ni Aylwin ni Frei ni Lagos ni Bachelet cumplieron programas.
Y ahora ni siquiera hay programa.
Tal como lo dijo el pasado lunes 28 de mayo cuando recibió a Teillier: “No hay compromisos, no hay tratos, no hay transacciones; y no hay programa, ya que para eso primero debo ganar el gobierno”.
Hipocresía satisfactoria para una militancia sin preparación política, dirigida a servir a personas, no a ideales ni objetivos de cambio social.
Muy al estilo PS.
La concertación no funciona por compromisos; en 20 años, con el Parlamento a su favor, no lo hicieron. Ni siquiera lo intentaron, culpando a “la derecha”.
¿Imaginan a los controladores partidarios Andrade, Walker, Alvear, Vidal, Hales, Girardi, Quintana, Tarud cumpliendo compromisos?
Revísese su conducta política o y/o legislativa, el cómo se han comportado realmente. Ellos controlan la concertación.
¿QUÉ BUSCAMOS LOS COMUNISTAS?
¿NOS SATISFACEMOS CON “PROFUNDIZAR LA DEMOCRACIA”?Observemos a los promotores principales de involucrar al Partido con el grupo concertacionista. Tomaron el control partidario debido a una curiosa carrera interna, escalando posiciones gracias a un discurso totalmente distinto del que hoy, en la realidad, materializan.
Es en estos últimos años que destaparon su interés socialdemócrata (1): es Teillier quien comenta hoy, textualmente, que hay que “profundizar la democracia”.
Para él, estaríamos viviendo en “democracia”.
Que solamente habría que… “profundizarla”.
Olvida que vivimos bajo división de clases. Con libertad patronal para despedir trabajadores, educación elitista, Justicia clasista, impunidad militar, criminalización y persecución policial y penal de sectores modestos, tributación favorable a grandes transnacionales y patrones locales, en fin.
¿Cómo un comunista puede afirmar que hay democracia; que sólo habría que “profundizarla” ?
Ese es slogan propio de conciliadores, no del secretario general del partido del Pueblo, de raíz y esencia marxista.
¿Profundizar lo que no existe o está descompuesto?
No puede haber democracia en una
sociedad estructurada en clases, esencialmente injusta y estatalmente violenta.
Y esa es la sociedad en la cual estamos.
Si hablamos de democracia, los
comunistas buscamos hacerla realidad
(ya que no existe) en las relaciones colectivas. Para ello son necesarios
cambios radicales que permitan Justicia social, superando vínculos de
explotación de unos seres humanos por otros, y el régimen económico y social
que los custodia. Y eso no se logra ni satisface con “profundizaciones” (de una “democracia” que, reiteramos, no existe), sino con cambios reales. Es tarea comunista abrir su posibilidad cierta, no cerrarla.
No sobrevaloramos ni rendimos culto, ni a la legalidad gubernamental ni tampoco a la ilegalidad.
No rechazamos la vía parlamentaria.
Sabemos que sólo una estrategia amplia permite avanzar; que no debemos marginarnos ni permitir ser marginados; que debemos ocupar –o abrir- todos los espacios. Estamos conscientes que los métodos son variados, que -dentro de principios y valores- exigen uso simultáneo o alternativo, con oportunidad y eficacia.
No objetamos luchar en ninguna área o nivel, menos cuando han sido espacios establecidos o ganados en combates sociales promovidos, históricamente, por la propia Izquierda.
Sin embargo, se está haciendo transitar un camino totalmente distinto. La vía de la componenda cupular, perdiendo más de lo que se gana.
Y cuyo efecto previsible es beneficiar a determinados militantes, aumentar su poder mediático y, así, su poder partidario interno (2); y es que, hoy en día, el primero alimenta al segundo.
Tal cual ocurre en el PS y el PPD.
LA COMPONENDA CUPULAR FORTALECE A
ALGUNOS, PERO DEBILITA AL PARTIDO.
PASAMOS, DE REVOLUCIONARIOS, A
CLIENTELA Y COMPARSA ELECTORERA.Obtener cupos en algunos distritos, mientras se renuncia a pelear en los cincuenta y tantos restantes (como se abandonó pelear más de 300 alcaldías, renunciando a exponer la posición comunista), si bien favorece a esos específicos candidatos del Partido (aquellos “aceptados” por la concertación, aceptación concretada en respaldo electoral efectivo), lesiona la movilización y la identidad comunista de los compañeros de todos aquellos distritos en que, sin candidatos propios (y sin programa, planteamiento o posición comunista), se “debería” apoyar, o actuar como comparsa de otras personas, que, lejos de ser “compañeros de ruta”, poseen conducta y objetivos políticos harto diferentes.
Con ello, el Partido, en esas zonas (la inmensa mayoría del país), se paraliza (si no participa), o se desdibuja (si opera como comparsa de otros).
Se abre la puerta del oportunismo individual; cercenados en su participación como actores, la militancia queda invitada a servir como operadora electorera de los oficiales concertacionistas; más apetecibles aun si es que son líderes sociales.
Y que tendrán especial interés en que continúe la componenda, ya que asegurará conservar el sustento como operador local.
El único Partido Comunista será el que aparece en las cámaras de TV, con las declaraciones conciliadoras del grupo ya conocido, y su aviso de nuevas componendas, porque los favores políticos hay que pagarlos en una cadena sin fin.
Frente a ese poder mediático de algunos, con su inevitable autonomía de conducta (ya constatable en sus votaciones parlamentarias según su antojo), el resto de miembros de la Comisión política, del Comité central, y la militancia en general, no tendrían más que someterse a ellos.
Favorece la acción de cúpula; para mantenerse, tendrá especial interés en continuar (y justificar) dicha práctica; pero, en la mayor parte del territorio (y ante sus habitantes), debilita o anula la presencia ideológica y personal, la identidad, lo que es ser comunista, y lo que se plantea.
Sólo importará lo que diga el pequeño grupo mediático, o lo que se muestre de él.
Al no presentarse, al no postular a nada, al no poder (la componenda lo ordena), ocupar espacios para presentar la plataforma propia, se reducirá más aun la posibilidad de que el Partido como tal -y sus integrantes locales-, puedan avanzar en esas zonas.
Transformándose en meros espectadores, u operadores electoreros de la concertación.
Olvidando que la formación política del comunista pasa por ejercitar la actividad misma, por foguearse en la práctica misma.
¿Qué mejor regalo al adversario?
SEMBRAR DESAPEGO RESPECTO DEL PODER,
NO SUMISIÓN.
No es tarea de los comunistas salvar la imagen de la concertación. Por el contrario, sí lo es sembrar independencia de espíritu o desapego del Pueblo respecto de la legalidad viciada y de la conducta oficial; que no condicione -ni menos determine- ni los objetivos, ni el camino para lograrlos.
No obstante, hoy se promociona lo primero.
No sólo están condicionando sino –incluso- determinando su conducta política según el agrado de la concertación, sembrando la mojigatería, el cretinismo: no hacer nada que pueda molestar a ese grupo.
Uno de muchos casos: en su rol de parlamentarios, han incumplido la obligación de poner sobre la mesa, someter a discusión pública o cuestionar el artículo 161 del Código laboral (precepto legal concertacionista), que consagra el despido inmediato, cuando al patrón se le antoje, médula de la inestabilidad laboral, de la flexibilidad de las relaciones laborales, fibra íntima del neoliberalismo; sin él no puede funcionar.
Aunque no se tengan votos, ni siquiera se ha procurado poner el tema sobre la mesa, incorporándole en la discusión pública.
Curioso comportamiento legislativo, repetido en otras ocasiones, reveladoras de su desinformación y desorientación. Pese a tanto esfuerzo y cesiones para ubicarles allí.
DIRIGENCIA TAN DISTINTA DE LA QUE
ENALTECIÓ AL PARTIDO.
La ramplonería
y el oportunismo individual son eficaces para ampliar su dominio. Hoy dan el
ejemplo: van personalmente a la oficina de una candidata a la presidencia,
manchada de sangre trabajadora y de represión, que seleccionó a un criminal pinochetista
por ministro del interior, para regalarle el respaldo del Partido; a cambio de
nada para el Pueblo; ni hablar de un programa para el Pueblo. No gana el Partido ni el Pueblo; se benefician ellos, aumentando su poder individual y exaltando la trascendencia del trato de cúpula en desmedro de la actividad -e incidencia- de la base social.
La base es ahora, simplemente, masa de maniobra para obtener objetivos individuales.
No es casual que los mismos que pactan son los directamente favorecidos por sus propios pactos; obsérvese las comunas-distritos en donde negociaron su elección parlamentaria, a diferencia de las que les tocó a otros compañeros.
Tampoco es casual que hoy no haya separación esencial entre los parlamentarios y la dirección partidaria, a la cual, por regla básica, deberían subordinarse.
Así, hacen y negocian política para ellos mismos. Ya que ellos mismos, aumentando su poder individual favorecidos por el aparato mediático TV-Prensa (al cual le conviene que la facción socialdemócrata gane influencia), controlan -en la práctica- el aparato partidario.
A la vez que se presiona hacia abajo el nivel de preparación política de la militancia; así, más fácilmente manejable.
No profundizar nada; no examinar causas ni consecuencias; por el contrario, superficialidad y jolgorio bacheletista.
El Partido se tiñe, está siendo “educado”, de ese comportamiento.
Harto distinto de aquella dirigencia obrera y de educadores que vivía el rol de trabajador (esencial para dirigir un Partido Comunista), creativa y autoexigente, que enriqueció al Partido, le hizo respetable y respetado, atractivo -y motivador- no sólo para la clase según se la entiende, sino también para estudiantes, artistas e intelectuales, que concretaron esa admiración con su talento e inteligencia, multiplicando la convocatoria social.
Cuya actividad y decisiones buscaban hacer avanzar al Pueblo y fortalecer al Partido, no a ellos mismos.
Que combinaba rigurosidad con sencillez. Consciente de que, para dirigir un Partido Comunista, se debe poseer ascendiente, se debe cultivar autoridad moral.
No obstante, reconocemos que en la desfiguración político-ideológica, han tenido su papel también entidades comunistas asesoras, copiando y sometiéndose a la intelectualidad socialdemócrata neoliberal, y a sus funcionarios estratégicos, particularmente en las áreas de Desarrollo social y de Trabajo y Previsión Social.
Hace años que afectaba la sequía formativa, ideológica y práctica; estas son algunas consecuencias.
COMPORTAMIENTO LEGÍTIMO DE
COMUNISTAS,
MILITANTES Y SIMPATIZANTES.Es legítimo el camino de no apoyar ni ser partícipe político de tales gobiernos.
Así lo sienten y entienden numerosas compañeras y compañeros comunistas, como aquellos que, en los años ‘70 y ‘80, encarnaron la resistencia. Lo manifestaron en las elecciones municipales pasadas, adhiriendo públicamente a candidatos o movimientos que, de una u otra forma, aparecen personificando ideales y proyectos populares; aquellos ideales y proyectos que miembros de la dirección nacional partidaria abandonaron.
A aquellas compañeras y compañeros no se les puede exigir otra conducta. Su comportamiento está justificado según la propia legalidad partidaria, es decir, los valores que nutren y los objetivos políticos que son de la esencia de la organización. La opción de esos compañeros, lejos de vulnerar los intereses del Pueblo, reafirma, en cada uno, su valor ético y su claridad política.
Es que la legalidad partidaria se nutre y se justifica sólo si se adecua a valores y a fines comunistas; si, respectivamente, los realiza y los busca o persigue.
Ese es el fundamento del estatuto o código conductual comunista, su razón de ser, su justificación.
La lealtad partidaria se realiza o encarna en su ajuste a tales valores y en la búsqueda de esos fines.
Deberían reconocerlo los críticos, iracundos por su fracaso en Valparaíso, donde los votos de Izquierda fueron para los candidatos con programa popular, no para el democristiano perdedor sr. Pinto, prometido a la concertación por miembros de la dirección.
Es legítimo no hacerse cómplice de la concertación. Es grave ingenuidad decidir temas esenciales considerando o creyendo que dentro de ella, o apoyándole, se podrá cambiar las cosas.
Sus controladores son profesionales del engaño; sin escrúpulos para comportamientos corruptos.
Participar de ellos por unos cupos ya está comprometiendo la independencia partidaria.
Y saboteará la lucha social.
¿Podremos reclamar poblacional, laboral o estudiantilmente contra las medidas –o la inacción- de “nuestro propio gobierno”?
¿Recuerdan la denominada “Transición” de los años 90, y sus monsergas, que afianzaron el post pinochetismo?:
“No hay que molestar al gobierno”.
“Eso beneficiará a la derecha”.
“No hagamos el juego a la derecha”.
Por todo ello, se abre la puerta, no para salir del Partido sino para profundizar la ética comunista, expandiendo conciencia de clase y activando la participación de la base social como creadora y actora de su propio destino.
Es un derecho.
También el respaldo a aquellos candidatos y candidatas que, mediante un programa serio y congruente, asumen y se comprometen con el interés e ideario del Pueblo, de los trabajadores.
Ningún comunista, militante ni simpatizante, puede sentirse obligado a apoyar ni a la sra. Bachelet, ni a la concertación. Son estos quienes ampliaron y aseguraron el neoliberalismo que la dictadura inició.
En relación a los intereses del Pueblo, son tan de derecha como la UDI-RN. Y así seguirán.
28 de mayo de 2013.
____
(1) En
el funeral del compañero Volodia (febrero de 2008), Teillier avisa, como gran
noticia, que gestiona la reincorporación al Partido de María Maluenda. No dijo
que esta ex militante fue diputada por ocho años, por el PPD, y que no tuvo
problema en votar aprobando las leyes que implementaron el neoliberalismo en
Chile.
A la vez, a otros compañeros -sin tales
períodos de colaboracionismo con el
adversario- se les censura y excluye.
(2)
Hace ya tiempo un atento compañero húngaro previno la imperiosa “…necesidad de una entera
subordinación del grupo parlamentario al comité central […] del partido, esto no deriva solamente de la
necesidad absoluta de unificar la acción; esto contribuye también a rebajar sensiblemente
en la conciencia de las grandes masas proletarias el prestigio del parlamento, prestigio
que está en la base de la autonomía del grupo parlamentario, fortaleza del
oportunismo”.
11 DE SEPTIEMBRE DE 1973 EN POBLACIÓN LA LEGUA
“Desde el mismo 11 de septiembre de
1973, la imagen del golpe militar se sintetizó en La Moneda y su entorno inmediato.
Ahí se combatió, ahí se bombardeó, ahí se murió. En ese perímetro escaso estuvo
el heroísmo, la lealtad militante, la traición y el desamparo. En ese lugar, en
fin, se pondría en escena la derrota de un proyecto acuñado por décadas. Quizás
por la fuerza simbólica de lo anterior es que esas otras imágenes del 11
quedaron olvidadas; quizás, además, porque buena parte de la izquierda mostró a
sus compañeros como víctimas y no como combatientes; quizás, finalmente, porque
no había como recordar, no había fotos, ni registro de audio, ni imágenes
de televisión. Sin embargo, estaba la
memoria…”.

Prólogo a “Resistencia
y represión el 11 de septiembre de 1973 en los Cordones industriales San
Joaquín y Santa Rosa” (de Sebastián Leiva y Mario Garcés, Santiago, 2003).
…
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sobre imagen para enlazar
“Historia
y memoria del 11 de septiembre de 1973 en la población La Legua de Santiago de
Chile” [2005].GONZALO Y DECLARACIÓN UNIVERSAL DE DERECHOS HUMANOS [en power point y en pdf].
Conmemorando el natalicio del
querido compañero Gonzalo.
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DECLARACION UNIVERSAL DERECHOS HUMANOS POR GONZALO MUÑOZ
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INVITACIÓN. ACTIVIDADES EN HOMENAJE A GONZALO.
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El Colectivo
19 de Noviembre invita a la 8° Jornada por la Memoria y los Sueños en el
contexto del homenaje a Gonzalo Muñoz, joven preso político asesinado en la
cárcel pública de Valparaíso el 19 de Noviembre de 1985.
Esta actividad cultural que
retorna al espacio de la antigua cárcel (hoy Parque Cultural de Valparaíso) se
estructura en una exposición que se inaugura el viernes 16 de noviembre, a las
19 hrs en el edificio de transferencia y en un día domingo 18 de noviembre de
carácter familiar, con talleres de serigrafía y lanigrafía para niños y niñas
(14:30 hrs), la reposición de placas en recuerdo de Gonzalo Muñoz a las 17:00
hrs, para terminar con una acto musical y de homenaje a la 18:30 en el Teatro
del Parque.
Organizan: Colectivo 19 de
Noviembre y Parque Cultural de Valparaíso
...
MÁS CARROS REPRESIVOS GRACIAS A LA CONCERTACIÓN.
No
es casual la foto insertada, muy a lo Mercurio,
dando señales o imágenes de violencia, justificando, implícitamente
el gasto que la Concertación,
que es mayoría en el Consejo Regional Valparaíso, CORE, aprobó,
para comprar más carros de represión ciudadana.
Pulse sobre imagen para expandir.
GIRARDI VERSUS VELASCO.
Lo mas
rancio, miserable, purgas y miserias humanas hemos visto en los últimos días en
la disputa más sabrosa de los últimos tiempos. Girardi versus Velasco (García,
Aylwin, Lagos y otros más que se me escapan). Lo más retorcido de la política
Concertacionista se ha desnudado ante la opinión pública y ha mostrado algo que
todos los que estamos medianamente informados de política sabíamos de antemano.
De que la Concertación, después de todo, era simplemente una agencia de
empleos. De que Girardi es un mafioso nadie lo pone en duda, hasta un niño se
da cuenta de ello. De que el Senador Girardi y su modo de hacer política que
linda en la polémica, corrupción y malas prácticas no es desconocida para
nadie. El mismo Senador que envío cartas a sus militantes para hacer campaña
partidista, cargando el costo al Senado de Chile, es, y lo seguirá siendo, uno
de los más grandes operadores políticos de La Concertación. Basta ver su último
numerito antes de dejar la presidencia del Senado, subirse el sueldo para él y
su camarilla de Senadores en dos millones de pesos extras, porque según su
argumento no le alcanzaba para sus gastos (?).
De que
Girardi hacía correr listas de sus cercanos en los Ministerios y reparticiones
públicas, yo pienso que hasta esta altura de la vida ya nadie pone en duda. Lo
que realmente es patético es la defensa que hacen de él sus fieles perros
guardianes, como el Diputado Accorsi que justifica las presiones y lo asume
como algo normal, aunque sabemos que en política lo normal no significa lo
correcto ni lo ético. Dice además que el Senador: “tiene una capacidad de hacer
política gigantesca”, obviando por
supuesto que quiere decir con sus palabras ¿se referirá a la mafia que controla
Girardi?. O la defensa que hace el Vicepresidente del PPD Alejandro Bahamondes
al comentar que esto es un montaje, (solamente le faltó originalidad en su
defensa). Esto ya me suena como argumento muy repetido. Montaje en el caso
bombas, montaje contra la “mami Bachelet” y otros muchos montajes que ya ni me
acuerdo. Pero como la pelea entre perros grandes es sabrosa, mas sabrosa aun es
contra quien se pelea. Contra Andrés Velasco, ex todopoderoso Ministro de
Hacienda de Bachelet.
El
Ministro responsable de la caída de La Concertación con sus políticas ultra
neoliberales. El Ministro más derechista de la derechista Concertación. El
hombre que se opuso al post natal, que se opuso al término del 7% para la salud
de los adultos mayores, que se opuso a todas y cada una de las demandas
estudiantiles y de los trabajadores. Al hombre que se opuso a toda agenda
progresista durante el gobierno de la “mami”. Este hombre que como todo buen
político que se precie de tal (como un vulgar camaleón), hoy se presenta al
país como defensor de los humildes. El mismo que echó a andar el Transantiago,
con toda su secuela de sufrimientos y padecimientos para la población
santiaguina. Ahora con total desparpajo se quiere presentar como el adalid de
la justicia. Pero ahora se encontró con la horma de su zapato y parece que su
aventura presidencial se irá desinflando de a poco, aunque esta polémica le da
un poco de aire a sus aburguesados pulmones.
Otro
que salió a la pelea a ladrar y sin que sea invitado, es el ex Ministro de
Salud, Pedro García, quien mencionó que también recibió presiones de Girardi
para colocar a su gente en su Ministerio. Le faltó argumentar al ex Ministro
que el Ministerio de Salud era un feudo de la DC y por lo tanto nadie podía
meterse en sus dominios. Así como la DC era dueña absoluta del Ministerio de
Salud, el Ministerio de Justicia era de los Radicales y así la Concertación
tenía repartida su torta en todas las reparticiones públicas (hasta tenía
cuoteados los porteros de los edificios públicos). Todo se manejaba con total
manejo quirúrgico que nadie podía meterse en terrenos ajenos. Es decir, el ex
Ministro Pedro García, el mismo personero que declaró con total indolencia al
país “pregúntenle a las vacas”, cuando escaseaba la leche para los bebés y
niños en los consultorios del país. Esta indolencia de La Concertación al mirar
siempre con total indiferencia al pueblo trabajador, es que contribuyo a su
caída.
Por
último me voy a referir al ex Presidente “socialista” Ricardo Lagos, que
también y sin que nadie lo invitó, se metió a este baile y declaró el día de
ayer que él también recibió presiones. Solamente le faltó decir, al ex
presidente, que las únicas presiones que recibía con agrado era la que le
hacían los empresarios y las empresas multinacionales que tuvieron su apogeo
durante su gobierno. Aunque también se le olvidó mencionar que colocó a su hijo
Ricardito Lagos Junior (que hoy la oficia de Senador) en puestos claves de su
gobierno, olvidando la palabra nepotismo, que en cualquier democracia decente
esto es castigado como delito (menos en el Chile de hoy por supuesto).
Hugo
Farias Moya.
…
Hace treinta años...
Hace 30 años -año del cincuentenario-, el combate era total.
La Campaña de Emulación, ejecutada en la clandestinidad y ensamblada con la lucha, implicaba superación personal y colectiva.
En las imágenes, anverso y reverso de una tarjeta de reconocimiento para un compañero.
Pulse imágenes para ampliar.
No permitamos ser corrompidos
A propósito de la campaña electoral municipal, útil es conocer realidades, sobre todo para los compañeros jóvenes que recibirán órdenes a fin de ir a servir de comparsa a tal o cual candidato o candidata, los que una vez elegidos continuarán apuntalando el régimen neoconservador que la dictadura sembró pero que la Concertación implementó y cuidó en Chile durante 20 años.
Es ella la que rescató a Pinochet desde Londres.
Para varios de sus dirigentes, no parece haber existido dictadura, ya que hablan del “gobierno militar”, como se lee en documentos oficiales, y no precisamente de la DC.
En la V región, los concertacionistas en el Consejo Regional, CORE, que son mayoría, acaban de aprobar casi 300 millones de pesos para destinarlos específicamente a la compra de dos nuevos carros lanza aguas, para Carabineros, y adquirir otros elementos de represión policial.
La hipocresía no tiene límite.
…
Sirve conocer la coerción electoral practicada por la Concertación en Valparaíso, y el maltrato a los trabajadores, ya desde el año 2004, que repercutió especialmente en las campañas partidarias para las elecciones presidenciales y parlamentarias del año 2005.
Los principales perjudicados fueron los candidatos de Izquierda y sus colaboradores que, sin recursos, dejaron los pies en la calle y en el barro buscando respaldo y votos ciudadanos, mientras la Concertación, con fondos públicos, obligaba a trabajadores públicos a hacerle promoción.
Desde agosto de 2006 el concejal sr. Alberto Neumann, persona diferente al resto, estaba al tanto de lo ocurrido; que se sepa, no hizo nada.
Pese a todo, en varios casos los ilícitos fueron acreditados.
Es ella la que rescató a Pinochet desde Londres.
Para varios de sus dirigentes, no parece haber existido dictadura, ya que hablan del “gobierno militar”, como se lee en documentos oficiales, y no precisamente de la DC.
En la V región, los concertacionistas en el Consejo Regional, CORE, que son mayoría, acaban de aprobar casi 300 millones de pesos para destinarlos específicamente a la compra de dos nuevos carros lanza aguas, para Carabineros, y adquirir otros elementos de represión policial.
La hipocresía no tiene límite.
…
Sirve conocer la coerción electoral practicada por la Concertación en Valparaíso, y el maltrato a los trabajadores, ya desde el año 2004, que repercutió especialmente en las campañas partidarias para las elecciones presidenciales y parlamentarias del año 2005.
Los principales perjudicados fueron los candidatos de Izquierda y sus colaboradores que, sin recursos, dejaron los pies en la calle y en el barro buscando respaldo y votos ciudadanos, mientras la Concertación, con fondos públicos, obligaba a trabajadores públicos a hacerle promoción.
Desde agosto de 2006 el concejal sr. Alberto Neumann, persona diferente al resto, estaba al tanto de lo ocurrido; que se sepa, no hizo nada.
Pese a todo, en varios casos los ilícitos fueron acreditados.
Sobre el tema, recomendamos el sitio a conectar mediante el siguiente enlace:
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El ocaso de la CUT
“El ocaso de la CUT”.
Por Juan Pablo Cárdenas
(Premio Nacional de Periodismo).
La corrupción de la política tiene su correlato en la descomposición de
nuestros referentes sindicales. La misma forma en que se toman decisiones en
los partidos y la falta de representatividad de los mismos se reproduce en la
Central Unitaria de Trabajadores y otras mínimas expresiones de los
trabajadores chilenos. Lo primero que se debe consignar es que en más de dos
décadas de post dictadura, los índices de sindicalización en nuestro país
apenas superan el 15 por ciento de la masa laboral. Esto es, que de los 5
millones de trabajadores, menos de 800 mil pertenecen a alguna agrupación
sindical. Al mismo tiempo que un porcentaje ínfimo de sindicatos está afiliada
a la CUT, entidad que ya no tiene nada de unitaria, ni ejerce liderazgo
importante según lo evidencian, incluso, sus paupérrimas convocatorias para
conmemorar el Primero de Mayo.
Si no fuera por la presencia en
éstas de los estudiantes, medioambientalistas y luchadores por los Derechos
Humanos, lo cierto es que la concurrencia laboral a las mismas resultaría aún
más bochornosa, en medio de un clima nacional marcado por las movilizaciones
sociales, cada vez más masivas y extendidas por todo nuestro territorio.
La CUT es una entidad que le ha
resultado muy conveniente a los gobiernos de la Concertación como, también, al
actual. Para cada uno de los ministros de Hacienda ha resultado cómodo tener
interlocución con dirigentes completamente ilegitimados dentro del mundo
laboral y sin capacidad de ejercer presión real para imponer las justas
aspiraciones, derivadas de una estrategia política y económica que fomenta el
salario paupérrimo, el empleo precario y las colusiones de la clase patronal.
La negociación anual respecto del
salario mínimo se ha constituido en un trámite cada vez más ignominioso para la
dignidad de los trabajadores, quienes en cada oportunidad deben comprobar la
distancia existente entre el reajuste que solicitan y el que resulta de la
imposición de las autoridades, la decisión de los partidos y los acuerdos
parlamentarios.
En el país donde las diferencias
salariales son las más pronunciadas del mundo, nuestros representantes
sindicales vienen perpetuándose en sus directivas, como lo está la camarilla de
dirigentes de la CUT y de otras organizaciones, gracias al arreglo cupular y
las cuotas de poder que les asignan los comisarios políticos e infectan sus
resoluciones y renuncios.
Personajes todos que, sin rubor
alguno, administran la alcancía sindical en viajes, suculentos almuerzos y
viáticos, tanto que para nadie resulta ya un misterio que los fondos que
manejan son el resultado de asignaciones de los gastos reservados del
Ejecutivo, como de los sobornos empresariales abiertos o disfrazados que
premian su buena conducta y “espíritu patriótico” en consentir siempre
reajustes que consolidan el deterioro del poder adquisitivo de la mayoría de
los chilenos, especialmente de los más pobres. En esto es que tiene base,
seguramente, el reciente acuerdo de “cuello y corbata” entre la CUT y la
confederación patronal de la producción y del Comercio (CPC), en que unos y
otros han manifestado un conjunto de “voluntades comunes”.
Cuando se reconoce que el
sindicalismo chileno vive en estado de crisis es por la incapacidad demostrada
por los dirigentes dignos y limpios para imponerse a las maquinarias
electorales de sus organizaciones, donde la cupularidad y el autoritarismo es
todavía más escandaloso que el que campea en los propios partidos políticos.
Mientras que en los verdaderos
regímenes democráticos, los procesos eleccionarios de los sindicatos y otras
instancias sociales es reglamentada por ley y vigilada por las autoridades y la
prensa, aquí éstos se suceden en el más inaudito secretismo, cuanto que ya es
tradicional que las pugnas se resuelvan en la repartición de prebendas y la
suscripción de compromisos que prometen renovación y transparencia.
El país no sabe de sus registros y
procedimientos electorales, salvo cuando trascienden las prácticas del acarreo
de votantes, la desaparición de sufragios y el arreglo final mediante pactos
celebrados entre cuatro paredes. De esta forma es que la burocracia sindical de
la CUT vuelve a urdir sus comicios internos de agosto próximo, donde lo más seguro
es que aquellos que todavía creen posible corregir “desde dentro” a las
instituciones descompuestas vuelvan a sufrir una nueva y dramática decepción.
Después de tantos años en lo
mismo, es preciso dejar morir a las instituciones arcaicas y proponerse nuevos
referentes y propósitos. Que busquen, por cierto, una afiliación sindical
masiva y un nuevo pacto laboral destinado a consolidar movilización social,
negociación colectiva, salarios dignos, previsión segura, así como la
recuperación para Chile de nuestros recursos naturales y empresas productivas y
estratégicas. Que ponga a los trabajadores a la vanguardia de aquellas
organizaciones sociales que le han dicho BASTA
al régimen político y económico que nos rige, y suman esfuerzo por hermanar a
Chile con aquellos procesos destinados a recuperar soberanía nacional, impedir
la concentración de la riqueza e imponer equidad social.
Juan Pablo
Cárdenas.
[www.radio.uchile.cl]
…
Testimonios de los 80s.
“En medio del Alejo Barrios conversan dos hombres y una mujer. Los tres jóvenes conversan en medio de la muchedumbre que grita consignas en la primera manifestación autorizada en contra de la dictadura, la ha organizado la Alianza democrática.
Ellos, sin ocuparse mucho de lo que pasa a su alrededor, conversan; el más rubio dice: ‘... no, yo no puedo irme, entro al internado en marzo, y si me voy pierdo todo y eso no se lo puedo hacer a mi familia. A mí ya me relegaron así que no, no puedo irme’. Ella dice ‘yo me voy, si me quedo me van agarrar y eso no voy a dejar que pase. Eso nos va a pasar a todos si no nos vamos de aquí’.
El hombre de pelo negro asiente ‘eso es lo que hay que hacer, irse’. Se abrazan los tres y el rubio dice "si me preguntan por ustedes diré que me caen mal".
Cuando llegué a Concepción me maravillé con esa ciudad tan grande con tanto comercio, similar
al de Santiago, pero con un cierto encanto que lo conjugaba el paisaje -sobre todo el río- y la incansable lluvia. Yo había pasado por aquella ciudad un par de veces camino a Chiloé y no conocía a nadie salvo a un par de amigos de mis padres.
Había salido un tanto apurada de Valparaíso, no había tenido tiempo de despedirme de nadie y la
verdad es que eso no era muy importante en aquella época. Me habían expulsado de la Universidad y me buscaban, por lo tanto el ofrecimiento de la dirección de irme a trabajar al
sur no me pareció descabellado, más bien era la mejor salida.
En la cuenca -como se le denominaba a toda esa zona- el Partido y la Jota habían tenido
recientemente una fuerte represión; como resultado de aquello, se había inmolado, en las afueras de la Catedral de Concepción, Sebastián Acevedo, denunciando la tortura y reclamando la libertad de sus hijos detenidos por la “Central Nacional de Informaciones” [Policía política de Pinochet].
Así que, habían enviado a todo un nuevo equipo de compañeros para hacerse cargo de las diferentes direcciones regionales Concepción, Talcahuano y Lota.
A mí me correspondió ir a trabajar a Talcahuano. Me fui a vivir a una pequeña casa más
allá de la Feria Monumental, en el camino que comunica Concepción con Talcahuano, era un buen lugar, relativamente tranquilo, con mucha locomoción, había que caminar un par de cuadras para llegar a la casa, fácilmente podías darte cuenta si te seguían o no.
Así, sin ni siquiera darme cuenta, a los 20 años pase a la clandestinidad, era una vida agitada en la cual había demasiadas cosas que hacer, reorganizar la Jota; más que reorganizarla -eso era muy pretencioso- había que revincularla, entre las distintas bases y la dirección, pero además había que hacerla crecer. Me puse a trabajar en ese mundo nuevo que era para mí esa ciudad, esa gente, esa vida, de Valparaíso sólo me enteraba por las noticias de la Bío-Bío.
En una reunión con el Partido conocí a una compañera, era una mujer atractiva cercana a los
40, por ahí, era al igual que yo en la Jota, la única mujer en la dirección regional así que rápidamente nos hicimos compinches, claro que sólo nos veíamos en aquellas instancias en las cuales había poco tiempo y ningún espacio para hablar de cosas que no tuvieran relación con el ámbito político, pero aún así siempre había algo de que reírse y ambas lo hacíamos a mandíbula batiente.
La tarea de revinculación y de crecimiento en la Jota seguía viento en popa, cada vez eran
más y eso se notaba en las Universidades, en las poblaciones, en Huachipato en la Usina. Yo seguía asumiendo mi nueva vida, apropiándome de mi personaje y deslavándose cada vez más mi vida interior, es que la clandestinidad es un poco eso, asumir ser otra abandonar lo que eras y en la medida que eres capaz de cortar con todo lo anterior, tienes más posibilidades de mantenerte con vida. La clandestinidad es una experiencia de soledad y desarraigo.
Leía, leía mucho, pero la lluvia, la constante llovizna me producía una enorme tristeza, por ello, a pesar de la constante advertencia de no crear vínculos, invariablemente en esa soledad me acercaba algunos lugares más de lo conveniente, uno de ellos era la casa de varios compañeros que vivían con su mamá en Hualpencillo. Ella era mujer afable, cariñosa y acogedora; en su casa encontraba ese calor que había perdido, siempre había una tasa de té o un plato de comida no importaba la hora que llegarás.
“Dormía un poco intranquilo desde hacía días sabía que tarde o temprano llegarían a buscarlo,
no fue como se imaginaba. Llegaron en la noche se lo llevaron sin mayores aspavientos,
pensó "estos me van a sacar la cresta, pero no me matara, sino me hubieran
secuestrado". Nunca pensó lo dura que sería la tortura, ni menos que la resistiría.
Dolía, ardía y sobre todo la sed, mucha sed...”.
Se había organizado una acción de propaganda en un lugar donde estaban instaladas muchas
pesqueras, allí trabajan muchas mujeres las 24 horas del día, se organizan en turnos. Las contrataban mayoritariamente para pelar el pescado, les pagaban muy poco, las condiciones eran pésimas y las normas de seguridad eran una anécdota.
A muchas mujeres, por no usar guantes, se les pelaban las manos, por lo tanto debían dejar de trabajar y esos días que demoraban en sanar sus manos no se los pagaban.
Además de todo aquello, los jefes se aprovechaban de las más jóvenes acosándolas sexualmente;
las que no accedían a sus requerimientos eran despedidas por cualquier causa.
Se decidió hacer una acción de propaganda, en la cual se repartirían panfletos y gritarían consignas básicamente por la defensa de los derechos y reivindicaciones de las trabajadoras. Se organizaron piquetes a la salida de las pesqueras, que repartían propaganda. La primera acción algunas mujeres nos miraban desconcertadas, otras recibían la propaganda y salían rápidamente. Algunas se asustaban y botaban los panfletos que les entregábamos, pero otras tomaban esto
con simpatía.
La primera de estas acciones resulto un éxito, quedamos muy contentos y empezamos, a hacerlo
más habitualmente. También comenzamos a contactar algunas de las trabajadoras que eran conocidas por militantes o tenían cercanía con la Jota o el Partido.
Fue un trabajo intenso de organización, me gustaba. Me fui involucrando más y más en la vida de aquellas mujeres.
“Había vuelto del exterior todo había cambiado a su regreso, su entorno, esta ciudad que no
era de él y que le había gustado alguna vez, era donde debía vivir. Cuando llegó sólo se le ocurrió, ir a refugiarse al departamento de sus amigos de siempre. Eran estudiantes universitarios, allí sentía el calor de hogar que había perdido”.
Cada cierto tiempo me tocaba viajar a Santiago a reuniones con la dirección de la Jota, a veces lo hacía sola y otras acompañada con los compañeros de los regionales de Lota o Concepción. A veces, cuando me quedaban horas libres -entre mi llegada del sur y las reuniones- me daban ganas de viajar al Puerto, pero nunca me atreví, habría sido una irresponsabilidad. Sin embargo, más que por ello, mi decisión de no pisar Valparaíso tenía que ver con cierto instinto de sobrevivencia y también con el miedo de enfrentarme a algo que ya me parecía ajeno e
intimidante; muchos de mis compañeros habían caído o ya no estaban, pues, al igual que yo, se habían ido.
En una ocasión me tocó viajar sola, llegué a Santiago cerca de las siete de la tarde, me quede
cerca del Terminal, pues mi contacto era a las 8 de la noche en la Estación Central. Mala hora, mal lugar -pensé- cuando me dieron el vínculo.
Llegué al contacto, mire a mí alrededor y, ¡horror!, en la otra esquina había un amigo de Valparaíso; era evidente que estaba en lo mismo que yo: esperando un vínculo.
Decidí caminar darme una vuelta, me aborda un tipo. Me alejo de él, pero el tipo me seguía molestando, la situación se ponía color de hormiga, pues evidentemente mi contacto no se iba acercar con el tipo molestándome. Seguí caminando, sin mucho saber que hacer y veo que mi amigo cruza la calle; empuja al tipo y lo increpa "que te pasa; creís que la cabra anda sola". El hombre se asustó, le tomé la mano a mi amigo y nos alejamos riendo. Nos fuimos de ahí, efectivamente él estaba esperando un vínculo que no era yo, pero estábamos tan contentos de vernos que nos fuimos a comer a otro lugar. Nos quedamos toda la noche hablando, éramos
dos locos que no parábamos de hablar, de acordarnos de Valparaíso. Al otro día muy temprano llegué al vínculo de rescate, al compañero que me fue a buscarle dije que había perdido el bus el día anterior. La verdad que había sido irresponsable, pero me había hecho tan bien encontrarme con un viejo amigo, por unas horas había vuelto a ser la de siempre.
“La sed la siguió durante días, todo el tiempo que permaneció allí, pensaba qué estaría
pasando afuera, cómo estarían sus padres y su pololo. Nunca pensó que los dinos sabían tanto, le habían mostrado fotos. Pensó: nos tienen a todos identificados, le dieron ganas de reírse”.
Volví a Talcahuano después de la reunión con la dirección, me habían dicho que me cambiara de casa, la situación en el Puerto era mala y habían seguido buscándome, así que debía tener más cuidado. Cuando escuchaba esto pensaba, “supieran que acabo de juntarme con un amigo del Puerto”.
En Talcahuano ya me estaba acostumbrando y la casa en que vivía era tranquila, sentía que no
tenía porque temer, yo no era tan importante. Así que no hice caso, seguí viviendo en la misma casa. Ya tenía una rutina, tenía toda la semana ocupada, el regional estaba creciendo y armándose, seguía trabajando con las mujeres de las pesqueras, me gustaba particularmente ese trabajo político.
Los días domingos me iba al cine, nunca me había gustado ir al cine sola, pero ya me había acostumbrado. Los individuos tendemos a construir nuestra vida de rutinas y yo no era una excepción, uno se acostumbra a todo.
“Lo secuestraron en el centro de Santiago al medio dio, fue rápido, menos de 5 segundos cuatro hombres lo amordazaron y metieron dentro de un auto, él forcejeo, pero lo aturdieron. Su cuerpo quedó destrozado. Le explotó una bomba, cuando la estaba manipulando, eso dijeron los diarios”.
Llegué al negocio de la esquina, me gustaba comprar esas longanizas tan ricas que vendía el viejo -en mi vida he comido más longanizas que en aquella época- repentinamente estacionaron varios autos frente a mi casa, se bajan unos hombres e ingresaron violentamente a la que hasta ese momento había sido mi casa. El viejo me mira, me entrega las longanizas y el vuelto, salí sin
apurarme caminé en dirección contraria sin mirar atrás di vuelta la esquina apuré el paso, las cuadras se me hicieron interminables. ¿Qué estaría haciendo el viejo del almacén? ¿Había ido donde los Dinos a decirle que me había ido por el otro lado? Llegue a Colón, tomé la primera micro y desaparecí de allí.
Llegué a Concepción me metí al mercado, tome algo, pensé donde ir, pero llegar a la casa de gente de la Jota con la cual trabajaba era una locura. Así que decidí, dejar un mensaje avisando la situación a los compañeros de la dirección de la Jota y otro en el buzón que tenía con los viejos del Partido, tenía que esperar a lo menos un día, para hacer contacto. Me metí al cine a ver
una película; una de las principales normas que te inculcaban era que siempre anduvieras con plata por cualquier imprevisto, afortunadamente había seguido esa regla. Tenía un poco de dinero, busque una pensión cerca del barrio universitario, alquilé una pieza por una noche, compré los diarios. Las horas se me hacían interminables, decidí salir a llamar al buzón que teníamos de la Jota, había un mensaje: habían allanado algunas casas de compañeros y tomado
detenidos.
Al otro día salió en los diarios que se había producido un “enfrentamiento” cerca de la Feria
Monumental, en el cual habían muertos cinco extremistas -eran mis compañeros de la Jota que habían sido detenidos- la verdad empezó a emerger al poco rato, pues la madre de uno de ellos -que vivía en Hualpencillo- había denunciado su detención, algunos testigos dijeron que los jóvenes habían sido ejecutados.
Estaba con una sensación extraña de angustia, de pena, de culpabilidad, así me dirigí a hacer mi vínculo de rescate con los viejos.
Era un día luminoso. Caminando por una calle poco transitada de Concepción cerca de la Estación, hice contacto con el Partido. Quien había ido a mi encuentro era la compañera de la Dirección de los viejos, nos abrazamos y caminamos de la mano un rato. En una plazoleta estaba una mujer con su hija pequeña, la niña jugaba, repentinamente corrió y su madre la llamó "¡Isabel! no te alejes". Al escuchar esa frase se me pasó mi vida entera como una película por la cabeza, hacía tanto tiempo que no escuchaba ese nombre, y pensé en las calles de Valparaíso, en mis amigos, en mi familia en la vida que había dejado y sentí una profunda tristeza y me di cuenta que nada sería lo mismo, que yo había cambiado y ciertamente todo aquello también.
Con la compañera del Partido después de mucho merodear y verificar que no nos seguían, nos fuimos a una casa, nos reunimos con la dirección regional del, Partido y algunos compañeros de la Jota, tratamos de elucubrar como nos habían descubierto, se tomaron las medidas para que no siguieran más detenciones, se organizó un comité de emergencia.
Se decidió que yo viajará, que saliera de la ciudad. Luego de una semana me fui de la Cuenca, desde el Terminal de Concepción. Me fue a dejar un compañero fingiendo que éramos una pareja. Otros dos compañeros estaban en el Terminal, ellos tenían la misión de vigilar que no ocurriera nada extraño, con uno de ellos cruzamos un par de miradas. Habíamos trabajado juntos y nos habíamos hecho amigos, nuca supo como me llamaba, ni de donde era, sin embargo
conversamos mucho sobre todo de libros. Tomé el bus que venía a Santiago, nunca más volví a ver a ninguno de los tres.
P.D.:
El rubio se paso años en la cárcel, finalmente lo soltaron, el de pelo negro murió destrozado por una bomba y ella nunca más volvió.
_______
[Extraído de:
“Del Y va a caer al no. La juventud de Valparaíso durante los 80s”.
Ediciones Colectivo 19 de noviembre, Valparaíso, 2007, págs. 115 y ss.]
Ellos, sin ocuparse mucho de lo que pasa a su alrededor, conversan; el más rubio dice: ‘... no, yo no puedo irme, entro al internado en marzo, y si me voy pierdo todo y eso no se lo puedo hacer a mi familia. A mí ya me relegaron así que no, no puedo irme’. Ella dice ‘yo me voy, si me quedo me van agarrar y eso no voy a dejar que pase. Eso nos va a pasar a todos si no nos vamos de aquí’.
El hombre de pelo negro asiente ‘eso es lo que hay que hacer, irse’. Se abrazan los tres y el rubio dice "si me preguntan por ustedes diré que me caen mal".
Cuando llegué a Concepción me maravillé con esa ciudad tan grande con tanto comercio, similar
al de Santiago, pero con un cierto encanto que lo conjugaba el paisaje -sobre todo el río- y la incansable lluvia. Yo había pasado por aquella ciudad un par de veces camino a Chiloé y no conocía a nadie salvo a un par de amigos de mis padres.
Había salido un tanto apurada de Valparaíso, no había tenido tiempo de despedirme de nadie y la
verdad es que eso no era muy importante en aquella época. Me habían expulsado de la Universidad y me buscaban, por lo tanto el ofrecimiento de la dirección de irme a trabajar al
sur no me pareció descabellado, más bien era la mejor salida.
En la cuenca -como se le denominaba a toda esa zona- el Partido y la Jota habían tenido
recientemente una fuerte represión; como resultado de aquello, se había inmolado, en las afueras de la Catedral de Concepción, Sebastián Acevedo, denunciando la tortura y reclamando la libertad de sus hijos detenidos por la “Central Nacional de Informaciones” [Policía política de Pinochet].
Así que, habían enviado a todo un nuevo equipo de compañeros para hacerse cargo de las diferentes direcciones regionales Concepción, Talcahuano y Lota.
A mí me correspondió ir a trabajar a Talcahuano. Me fui a vivir a una pequeña casa más
allá de la Feria Monumental, en el camino que comunica Concepción con Talcahuano, era un buen lugar, relativamente tranquilo, con mucha locomoción, había que caminar un par de cuadras para llegar a la casa, fácilmente podías darte cuenta si te seguían o no.
Así, sin ni siquiera darme cuenta, a los 20 años pase a la clandestinidad, era una vida agitada en la cual había demasiadas cosas que hacer, reorganizar la Jota; más que reorganizarla -eso era muy pretencioso- había que revincularla, entre las distintas bases y la dirección, pero además había que hacerla crecer. Me puse a trabajar en ese mundo nuevo que era para mí esa ciudad, esa gente, esa vida, de Valparaíso sólo me enteraba por las noticias de la Bío-Bío.
En una reunión con el Partido conocí a una compañera, era una mujer atractiva cercana a los
40, por ahí, era al igual que yo en la Jota, la única mujer en la dirección regional así que rápidamente nos hicimos compinches, claro que sólo nos veíamos en aquellas instancias en las cuales había poco tiempo y ningún espacio para hablar de cosas que no tuvieran relación con el ámbito político, pero aún así siempre había algo de que reírse y ambas lo hacíamos a mandíbula batiente.
La tarea de revinculación y de crecimiento en la Jota seguía viento en popa, cada vez eran
más y eso se notaba en las Universidades, en las poblaciones, en Huachipato en la Usina. Yo seguía asumiendo mi nueva vida, apropiándome de mi personaje y deslavándose cada vez más mi vida interior, es que la clandestinidad es un poco eso, asumir ser otra abandonar lo que eras y en la medida que eres capaz de cortar con todo lo anterior, tienes más posibilidades de mantenerte con vida. La clandestinidad es una experiencia de soledad y desarraigo.
Leía, leía mucho, pero la lluvia, la constante llovizna me producía una enorme tristeza, por ello, a pesar de la constante advertencia de no crear vínculos, invariablemente en esa soledad me acercaba algunos lugares más de lo conveniente, uno de ellos era la casa de varios compañeros que vivían con su mamá en Hualpencillo. Ella era mujer afable, cariñosa y acogedora; en su casa encontraba ese calor que había perdido, siempre había una tasa de té o un plato de comida no importaba la hora que llegarás.
“Dormía un poco intranquilo desde hacía días sabía que tarde o temprano llegarían a buscarlo,
no fue como se imaginaba. Llegaron en la noche se lo llevaron sin mayores aspavientos,
pensó "estos me van a sacar la cresta, pero no me matara, sino me hubieran
secuestrado". Nunca pensó lo dura que sería la tortura, ni menos que la resistiría.
Dolía, ardía y sobre todo la sed, mucha sed...”.
Se había organizado una acción de propaganda en un lugar donde estaban instaladas muchas
pesqueras, allí trabajan muchas mujeres las 24 horas del día, se organizan en turnos. Las contrataban mayoritariamente para pelar el pescado, les pagaban muy poco, las condiciones eran pésimas y las normas de seguridad eran una anécdota.
A muchas mujeres, por no usar guantes, se les pelaban las manos, por lo tanto debían dejar de trabajar y esos días que demoraban en sanar sus manos no se los pagaban.
Además de todo aquello, los jefes se aprovechaban de las más jóvenes acosándolas sexualmente;
las que no accedían a sus requerimientos eran despedidas por cualquier causa.
Se decidió hacer una acción de propaganda, en la cual se repartirían panfletos y gritarían consignas básicamente por la defensa de los derechos y reivindicaciones de las trabajadoras. Se organizaron piquetes a la salida de las pesqueras, que repartían propaganda. La primera acción algunas mujeres nos miraban desconcertadas, otras recibían la propaganda y salían rápidamente. Algunas se asustaban y botaban los panfletos que les entregábamos, pero otras tomaban esto
con simpatía.
La primera de estas acciones resulto un éxito, quedamos muy contentos y empezamos, a hacerlo
más habitualmente. También comenzamos a contactar algunas de las trabajadoras que eran conocidas por militantes o tenían cercanía con la Jota o el Partido.
Fue un trabajo intenso de organización, me gustaba. Me fui involucrando más y más en la vida de aquellas mujeres.
“Había vuelto del exterior todo había cambiado a su regreso, su entorno, esta ciudad que no
era de él y que le había gustado alguna vez, era donde debía vivir. Cuando llegó sólo se le ocurrió, ir a refugiarse al departamento de sus amigos de siempre. Eran estudiantes universitarios, allí sentía el calor de hogar que había perdido”.
Cada cierto tiempo me tocaba viajar a Santiago a reuniones con la dirección de la Jota, a veces lo hacía sola y otras acompañada con los compañeros de los regionales de Lota o Concepción. A veces, cuando me quedaban horas libres -entre mi llegada del sur y las reuniones- me daban ganas de viajar al Puerto, pero nunca me atreví, habría sido una irresponsabilidad. Sin embargo, más que por ello, mi decisión de no pisar Valparaíso tenía que ver con cierto instinto de sobrevivencia y también con el miedo de enfrentarme a algo que ya me parecía ajeno e
intimidante; muchos de mis compañeros habían caído o ya no estaban, pues, al igual que yo, se habían ido.
En una ocasión me tocó viajar sola, llegué a Santiago cerca de las siete de la tarde, me quede
cerca del Terminal, pues mi contacto era a las 8 de la noche en la Estación Central. Mala hora, mal lugar -pensé- cuando me dieron el vínculo.
Llegué al contacto, mire a mí alrededor y, ¡horror!, en la otra esquina había un amigo de Valparaíso; era evidente que estaba en lo mismo que yo: esperando un vínculo.
Decidí caminar darme una vuelta, me aborda un tipo. Me alejo de él, pero el tipo me seguía molestando, la situación se ponía color de hormiga, pues evidentemente mi contacto no se iba acercar con el tipo molestándome. Seguí caminando, sin mucho saber que hacer y veo que mi amigo cruza la calle; empuja al tipo y lo increpa "que te pasa; creís que la cabra anda sola". El hombre se asustó, le tomé la mano a mi amigo y nos alejamos riendo. Nos fuimos de ahí, efectivamente él estaba esperando un vínculo que no era yo, pero estábamos tan contentos de vernos que nos fuimos a comer a otro lugar. Nos quedamos toda la noche hablando, éramos
dos locos que no parábamos de hablar, de acordarnos de Valparaíso. Al otro día muy temprano llegué al vínculo de rescate, al compañero que me fue a buscarle dije que había perdido el bus el día anterior. La verdad que había sido irresponsable, pero me había hecho tan bien encontrarme con un viejo amigo, por unas horas había vuelto a ser la de siempre.
“La sed la siguió durante días, todo el tiempo que permaneció allí, pensaba qué estaría
pasando afuera, cómo estarían sus padres y su pololo. Nunca pensó que los dinos sabían tanto, le habían mostrado fotos. Pensó: nos tienen a todos identificados, le dieron ganas de reírse”.
Volví a Talcahuano después de la reunión con la dirección, me habían dicho que me cambiara de casa, la situación en el Puerto era mala y habían seguido buscándome, así que debía tener más cuidado. Cuando escuchaba esto pensaba, “supieran que acabo de juntarme con un amigo del Puerto”.
En Talcahuano ya me estaba acostumbrando y la casa en que vivía era tranquila, sentía que no
tenía porque temer, yo no era tan importante. Así que no hice caso, seguí viviendo en la misma casa. Ya tenía una rutina, tenía toda la semana ocupada, el regional estaba creciendo y armándose, seguía trabajando con las mujeres de las pesqueras, me gustaba particularmente ese trabajo político.
Los días domingos me iba al cine, nunca me había gustado ir al cine sola, pero ya me había acostumbrado. Los individuos tendemos a construir nuestra vida de rutinas y yo no era una excepción, uno se acostumbra a todo.
“Lo secuestraron en el centro de Santiago al medio dio, fue rápido, menos de 5 segundos cuatro hombres lo amordazaron y metieron dentro de un auto, él forcejeo, pero lo aturdieron. Su cuerpo quedó destrozado. Le explotó una bomba, cuando la estaba manipulando, eso dijeron los diarios”.
Llegué al negocio de la esquina, me gustaba comprar esas longanizas tan ricas que vendía el viejo -en mi vida he comido más longanizas que en aquella época- repentinamente estacionaron varios autos frente a mi casa, se bajan unos hombres e ingresaron violentamente a la que hasta ese momento había sido mi casa. El viejo me mira, me entrega las longanizas y el vuelto, salí sin
apurarme caminé en dirección contraria sin mirar atrás di vuelta la esquina apuré el paso, las cuadras se me hicieron interminables. ¿Qué estaría haciendo el viejo del almacén? ¿Había ido donde los Dinos a decirle que me había ido por el otro lado? Llegue a Colón, tomé la primera micro y desaparecí de allí.
Llegué a Concepción me metí al mercado, tome algo, pensé donde ir, pero llegar a la casa de gente de la Jota con la cual trabajaba era una locura. Así que decidí, dejar un mensaje avisando la situación a los compañeros de la dirección de la Jota y otro en el buzón que tenía con los viejos del Partido, tenía que esperar a lo menos un día, para hacer contacto. Me metí al cine a ver
una película; una de las principales normas que te inculcaban era que siempre anduvieras con plata por cualquier imprevisto, afortunadamente había seguido esa regla. Tenía un poco de dinero, busque una pensión cerca del barrio universitario, alquilé una pieza por una noche, compré los diarios. Las horas se me hacían interminables, decidí salir a llamar al buzón que teníamos de la Jota, había un mensaje: habían allanado algunas casas de compañeros y tomado
detenidos.
Al otro día salió en los diarios que se había producido un “enfrentamiento” cerca de la Feria
Monumental, en el cual habían muertos cinco extremistas -eran mis compañeros de la Jota que habían sido detenidos- la verdad empezó a emerger al poco rato, pues la madre de uno de ellos -que vivía en Hualpencillo- había denunciado su detención, algunos testigos dijeron que los jóvenes habían sido ejecutados.
Estaba con una sensación extraña de angustia, de pena, de culpabilidad, así me dirigí a hacer mi vínculo de rescate con los viejos.
Era un día luminoso. Caminando por una calle poco transitada de Concepción cerca de la Estación, hice contacto con el Partido. Quien había ido a mi encuentro era la compañera de la Dirección de los viejos, nos abrazamos y caminamos de la mano un rato. En una plazoleta estaba una mujer con su hija pequeña, la niña jugaba, repentinamente corrió y su madre la llamó "¡Isabel! no te alejes". Al escuchar esa frase se me pasó mi vida entera como una película por la cabeza, hacía tanto tiempo que no escuchaba ese nombre, y pensé en las calles de Valparaíso, en mis amigos, en mi familia en la vida que había dejado y sentí una profunda tristeza y me di cuenta que nada sería lo mismo, que yo había cambiado y ciertamente todo aquello también.
Con la compañera del Partido después de mucho merodear y verificar que no nos seguían, nos fuimos a una casa, nos reunimos con la dirección regional del, Partido y algunos compañeros de la Jota, tratamos de elucubrar como nos habían descubierto, se tomaron las medidas para que no siguieran más detenciones, se organizó un comité de emergencia.
Se decidió que yo viajará, que saliera de la ciudad. Luego de una semana me fui de la Cuenca, desde el Terminal de Concepción. Me fue a dejar un compañero fingiendo que éramos una pareja. Otros dos compañeros estaban en el Terminal, ellos tenían la misión de vigilar que no ocurriera nada extraño, con uno de ellos cruzamos un par de miradas. Habíamos trabajado juntos y nos habíamos hecho amigos, nuca supo como me llamaba, ni de donde era, sin embargo
conversamos mucho sobre todo de libros. Tomé el bus que venía a Santiago, nunca más volví a ver a ninguno de los tres.
P.D.:
El rubio se paso años en la cárcel, finalmente lo soltaron, el de pelo negro murió destrozado por una bomba y ella nunca más volvió.
_______
[Extraído de:
“Del Y va a caer al no. La juventud de Valparaíso durante los 80s”.
Ediciones Colectivo 19 de noviembre, Valparaíso, 2007, págs. 115 y ss.]
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