FOUCAULT fue certero:
“No creo en absoluto que nuestra sociedad sea democrática. Si uno entiende por democracia el efectivo ejercicio del poder por una población en la que nadie esté dividido u ordenado jerárquicamente en clases, es absolutamente claro que estamos muy lejos de la democracia. Es también claro que vivimos bajo un régimen de dictadura de clases, un poder de clases que se impone a sí mismo mediante la violencia, siempre cuando los instrumentos de esa violencia son institucionales y constitucionales. Y esto ocurre en un grado que impide que exista una verdadera democracia”.

Septiembre de 1987


Revista "Análisis", edición de 9 de noviembre de 1987.




















Para ampliar imagen pulse botón derecho mouse




Antonio Gramsci




Aunque algunos intentan presentarle como un teórico de “la política” en general (más allá de las clases sociales), o en un ideólogo del tránsito evolutivo y reformista hacia la socialdemocracia, las reflexiones de Gramsci son inequívocas. Todas están dirigidas contra el mundo burgués (Néstor Kohan).

Sobre Antonio Gramsci:


www.italnet.nd.edu/gramsci/
www.artnet.com.br/gramsci/
www.gramscitalia.it/
www.soc.qc.edu/gramsci/writings/
www.marxists.org/espanol/gramsci/
www.geoticies.com/catedragramsci/
http://www.rebelion.org/

21 años de la partida del compañero Nelson Garrido Cabrera

Este 31 de enero conmemoramos 21 años desde que Nelson y otros compañeros nos dejaron físicamente.
El "Suki" creció aprendiendo a querer a la gente, al igual que otros muchos que han nutrido a la Izquierda chilena.
Le tenemos presente destacándose en las actividades asumidas, entregando juventud y ganas de vivir. Palpitó en la defensa de los derechos humanos. Le recordamos en 1983, durante los trabajos voluntarios ejecutados en San Antonio, suministrando alegría y mística, dejando marca fecunda en los propios habitantes de la entonces población de emergencia José Miguel Carrera.
Activo y creativo, cuestionándose permanentemente sobre el entorno, mantuvo lealtad a sus ideales. Las circunstancias de su muerte –nunca aclarada plenamente- se presentan en un régimen que hizo práctica del crimen, el abuso y la mentira.

Reproducimos el reportaje que, sobre los hechos, elaboró el periodista Vicente Parrini, en la revista APSI, edición 239, de fecha 15 de febrero de 1988
(pulse mouse para ampliar imágenes).

______________

Muerte de Nelson Garrido. Revista APSI











Marcas israelíes-estadounidenses en Gaza, agravadas por el silencio cómplice de otros gobiernos







Esto es producto de los gobiernos israelí y norteamericano. Que nos disculpen por la crudeza, pero no podemos hacernos los desentendidos ante tamaños crímenes, acentuados con el silencio o la tibieza cómplice de gobiernos como el chileno.



Matias Catrileo


A un año del asesinato de Matías Catrileo

3 de enero de 2008.
Muerte de Matías Catrileo Quezada:
Estado policial en zona Mapuche.
Por Pedro Cayuqueo.

“Intentábamos hacer una recuperación pacífica”, explicaba la voz entrecortada del vocero mapuche a radio Bio-Bio, mientras huía junto a sus compañeros del Fundo Santa Margarita cargando el cuerpo inerte de uno de ellos. “Ingresamos al fundo e inmediatamente Carabineros comenzó a disparar con sus subametralladoras… en eso nosotros comenzamos la retirada y una de las balas alcanzó al hermano Matías”, agregó Rodrigo, nombre con el cual se identificó el joven que la mañana del pasado 3 de enero informó que un nuevo weichafe (guerrero) había caído en Chile víctima de la violencia policial y la ceguera de las autoridades. Se trataba de Matías Valentín Catrileo Quezada, alumno de agronomía de la Universidad de La Frontera de Temuco y miembro de la Coordinadora Arauco-Malleco.
Cerca de las seis de la mañana de aquel fatídico día, Catrileo junto a una treintena de comuneros del sector Yeupeko, comuna de Vilcún, ingresó al fundo Santa Margarita, propiedad de Jorge Luchsinger, con la intención de efectuar una recuperación territorial. Según la versión policial, el grupo atacó con disparos de escopetas a dos carabineros que los sorprendieron en plena acción, la que habría sido repelida con sus armas de servicio en un acto que el alto mando regional de la institución no dudó en definir a priori como “legítima defensa”. Sin embargo, esto sería desmentido por los comuneros. Según relató Rodrigo a radio Bio Bio, un piquete de Fuerzas Especiales apostado de manera permanente en el lugar los repelió a balazos sin mediar provocación. En ningún caso, subrayó, se habría registrado un enfrentamiento armado. “Queremos que la comunidad sepa que el hemano fue asesinado por la espalda por Carabineros de Chile”, acusó.
Investigaciones posteriores respaldarían la versión mapuche. Las únicas balas disparadas aquella mañana, seis en total, provinieron de armas policiales. Una de ellas, percutada por la subametralladora UZI del Cabo 2º de Carabineros, Walter Ramírez Espinoza, ingresó por la espalda, perforó el pulmón izquierdo y salió por el abdomen del universitario, consignó un informe de la Brigada de Homicidios de Investigaciones. Se estableció además que Catrileo cayó mortalmente herido al interior del fundo, su cuerpo fue entregado a unos cinco kilómetros del lugar, en las cercanías de la Escuela La Roca. Hasta allí fue trasladado por sus compañeros en una improvisada camilla, confeccionada con dos palos y un saco, mientras un grueso contingente policial los perseguía a corta distancia por tierra y aire.
Los mapuches se negaban a entregar el cuerpo y solicitaban la mediación de la Iglesia Católica. “Carabineros no nos da garantía para mantener el cuerpo intacto, tenemos temor a que se manipule la evidencia”, indicó el vocero a Radio Bio-Bio. Tras diez horas de negociación y pese a la negativa inicial de las autoridades regionales a permitir la intervención de la Iglesia, una comitiva encabezada por el obispo de la Araucanía, monseñor Sixto Parzinger, posibilitó que cerca de las 17:00, el cadáver fuera finalmente levantado por personal del Servicio Médico Legal y trasladado hasta Temuco para los exámenes tanatológicos de rigor. “Se logró entregar el cuerpo y de eso me alegro. Los comuneros han sido bien respetuosos y directos”, declararía monseñor Parzinger al cierre de la jornada. “Es algo tremendo, muy grave lo que ha sucedido, debe ser aclarado y no puede pasar más”, agregaría visiblemente afectado.

BRUTALIDAD POLICIAL
“Es indudable que a mi hijo lo mató un carabinero, pero en el fondo lo mató la represión que hoy existe contra las comunidades y que les permite a los carabineros disparar a gente desarmada. Si no existiera esa forma de reprimir, no lo habrían asesinado”. Las palabras de Mónica Quezada, madre del joven mapuche Matías Catrileo, permiten dar cuenta del trasfondo de lo acontecido en Vilcún. Por un lado, la militarización que afecta a mapuches en numerosas zonas rurales y, por otro, la brutalidad policial que caracteriza el actuar de la policía uniformada chilena. Brutalidad que bien han conocido en los últimos años los estudiantes (asesinato de Daniel Menco), los trabajadores (asesinato de Rodrigo Cisterna), los mapuches (asesinato de Alex Lemún, Juan Domingo Collihuin, Matías Catrileo) y cientos de desconocidos civiles que pueblan año tras año las estadísticas de víctimas del “gatillo fácil” policial.
Según fuentes del Ministerio Público, 14 son los predios en la zona mapuche que actualmente contemplan resguardo policial, destacando entre ellos el Fundo Nancahue en Traiguén, propiedad del abogado penalista y presidente de la Fundación Neruda, Juan Agustín Figueroa; el fundo Montenegro en Ercilla, propiedad del empresario agrícola René Urban; y el Fundo Santa Margarita en Vilcún, propiedad del también agricultor Jorge Luchsinger. Dicho resguardo contempla vigilancia policial permanente, ya sea en la modalidad de rondas horarias o en el establecimiento permanente de piquetes policiales en su interior. Estas tareas recaen en unidades de Fuerzas Especiales, equipadas con armas del calibre de la subametralladora UZI que acabó con la vida de Catrileo en Vilcún. O la escopeta antimotines que, en noviembre de 2002, destrozó el cráneo de Alex Lemún (17 años) al interior de un predio de Forestal Mininco, la maderera del poderoso e influyente grupo Matte.
La brutalidad de sus asesinatos a manos de la policía no es lo único que conecta el caso de Catrileo con Lemún. Para pesar de sus familiares, el crimen del joven estudiante de agronomía es investigado por el mismo fiscal militar que investigó la muerte de Lemún y que, tras años de tramitación, absolvió de cargos al oficial que disparó contra el muchacho. Esto explica el rechazo que ha generado la figura del teniente coronel José Pinto Aparicio como encargado de investigar los hechos y determinar las responsabilidades. Y si bien el fiscal militar ya ordenó la detención del cabo segundo Walter Ramírez y adelantó que “violencia innecesaria con resultado de muerte” sería la figura de la acusación abierta contra el funcionario policial, las críticas en torno a su designación han recrudecido en la zona sur.
“En base a todos estos antecedentes, y considerando que un proceso llevado por la fiscalia militar no es garantía de transparencia, ya que este organismo es un resabio de la dictadura militar, solicito se nombre un Ministro en Visita de garantía de un debido proceso, que logre dar cuenta de lo ocurrido y que los responsables de la muerte de nuestro peñi, no queden en la impunidad”, fue la petición realizada a la justicia por el alcalde de Tirúa y dirigente mapuche-lafkenche, Adolfo Millabur. Aucán Huilcamán, werken del Consejo de Todas las Tierras, también cuestionó el nombramiento de un fiscal e hizo un llamado al gobierno a no entorpecer el proceso judicial abierto tras la “ejecución” de Catrileo. “Este acto por sus características constituye una ejecución extrajudicial, por lo mismo, exigimos una decisión ejemplar de las instituciones del Estado de Chile, que no se repita lo sucedido con Alex”, señaló el dirigente. Más directo fue el senador Alejandro Navarro (PS), quien indicó que el fiscal militar debía “inhabilitarse, pues la aplicación de la justicia militar en casos en que se encuentren envueltos civiles viola el derecho al debido proceso… La participación del fiscal militar como siempre asegura la impunidad de los militares”.

“¡NO MÁS IMPUNIDAD!”
Este fue el llamado que la madre de Catrileo realizó en su único contacto con la prensa, durante el velatorio del cuerpo de su hijo. Pasado el mediodía del viernes 7, Mónica Quezada dirigió unas dolidas palabras a los medios de comunicación y a la opinión pública en una conferencia de prensa realizada al interior del Hogar Pelontuwe. Sentada a pocos metros de los restos de su hijo, la madre leyó un comunicado en el que expresaba el dolor de su familia y el amargo sentimiento que implicaba su partida al interior del Pueblo Mapuche. “Nos aflige el inmenso dolor de ver partir de una manera tan prematura a nuestro querido hijo, sobrino, nieto y hermano, a nuestro querido Matías Catrileo Quezada. Este dolor se acrecienta en cada instante, producto del tratamiento falaz con que algunas autoridades gubernamentales y carabineros se refieren a lo hechos y a la persona de nuestro querido Matías”, afimó evidentemente afectada.
“Como gente de bien, no hemos criado a un delincuente, nos hemos esforzado tal como nuestros padres con nosotros, para que nuestros hijos acojan valores tales como la solidaridad, el respeto por las demás personas, la justicia social y la tolerancia”, agregó. Respecto de las responsabilidades en el crimen de su hijo, no tuvo dudas en apuntar hacia Carabineros. “Los familiares de Matías tenemos la convicción de que el disparo criminal proviene desde el arma de carabineros. No podemos hacer más que calificar dicha acción como un acto ruin y cobarde. Ruin porque se hizo un uso desproporcionado de la fuerza contra un grupo de jóvenes mapuche, armados apenas con la fuerza de sus ideales. Nosotros y muchísimos más, sabemos cómo se denomina a aquellos que atacan por la espalda”, indicó. Finalizó su intervención asegurando que no descansará hasta que se haga justicia con su hijo, invitando a organizaciones mapuches y no mapuches a colaborar con este esfuerzo para terminar con la impunidad. “No queremos más impunidad, no queremos más hijos muertos por una causa cuya legitimidad ha sido reconocida”, subrayó.

No estuvo sola con su tristeza. Miles de mapuches y simpatizantes de la causa llegaron hasta el recinto universitario para rendir homenaje al joven mapuche los dos días que se prolongó su velatorio. Hasta allí llegó también Sonia Saavedra, madre de Alex Lemún. “Vengo a acompañarla a ella, porque uno como madre siente todo, el dolor que tiene”, afirmó la mujer. La madre de Lemún aprovechó la oportunidad para realizar un fuerte llamado a las autoridades: “Le digo al gobierno, a la Presidenta Bachelet que se ponga la mano en el corazón, porque ella como madre debe sentir lo mismo que sentimos nosotros. Estoy dolida por lo que está pasando”.
Al lugar del velatorio llegó también el decano de la Facultad de Ciencias Agropecuarias y Forestales de la Universidad de La Frontera y profesor de Matías, Aliro Contreras. El profesor recordó al joven como “un estudiante muy comprometido con sus ideales y solidario”. En el lugar, se acercó a los familiares de Matías Catrileo a expresar las condolencias oficiales de la Casa de Estudios en la que el joven se instruyó durante dos años y destacó como un buen alumno. El decano también acompañaría a los familiares al día siguiente, cuando cerca de dos mil personas despidió a Matías en el Cementerio Parque del Sendero de la capital regional, lugar donde un férreo círculo de seguridad a cargo de militantes de la Coordinadora Arauco-Malleco (CAM) impidió el acceso de la prensa, a objeto de resguardar el caracter tradicional y privado de la ceremonia.

QUIEN SIEMBRA VIENTOS…
Desde el retorno de la democracia, el fundo Santa Margarita (238 hectáreas) ha sido reivindicado insistentemente por comunidades mapuche del sector, quienes reclaman sobre éste derechos ancestrales. El año 1999, la organización Ayjarewe Wenteche de Truf Truf protagonizó la primera ocupación permanente del predio. Decenas de familias cruzaron la cerca, prendieron fogatas e instalaron ramadas decididas a quedarse. No sólo ocuparon el fundo de Luchsinger. También el fundo Santa Ana, propiedad de Gastón Escala. Pocos días duró la recuperación. Una orden de desalojo y cerca de 100 efectivos policiales fuertemente armados persuadió a los dirigentes de salir pacíficamente del predio. Prometieron volver.
A partir del año 2001, jóvenes de Yeupeko Vilcún, asesorados por el abogado José Lincoqueo, hicieron que la reclamación pasara de los dichos a los hechos. Estallado el conflicto, numerosas acciones directas comenzaron a sucederse contra instalaciones de Luchsinger, las que a su vez desembocaron en la militarización de la zona.
Si bien Jorge Luchsinger ha declarado no entender la “insólita animadversión” de los mapuches contra su persona -”los terroristas me han elegido como un símbolo, eso es todo”, declaró al ser entrevistado para el documental El Despojo de Dauno Tótoro.
El senador Alejandro Navarro considera que el empresario sólo estaría cosechando de parte de los mapuche toda aquella “odiosidad que sembró por años”. Asi lo señaló el parlamentario socialista en enero, al apoyar una querella por “discurso odioso” contra el agricultor que fue presentada por un grupo de concejales mapuche en la Corte de Apelaciones de Temuco. El concepto de “discurso odioso” esta tipificado en la Ley de Prensa “contra toda persona que mediante sus dichos con publicidad fomente la hostilidad hacia cualquier etnia, raza o religión”.
“Los dichos en cuestión los formuló Luchsinger en la revista Qué Pasa el año 2005, cuando manifestó que los mapuches eran ‘desleales y abusadores, miserables, depredadores y sin capacidad intelectual’, replicándolo en un diario de circulación nacional tras el crimen en su propiedad del joven Matías Catrileo”, detalló el abogado mapuche Richard Caifal, patrocinador de la acción legal y miembro de la Alianza Territorial Wenteche. Y es que si bien Jorge Luchsinger lamentó lo sucedido al interior del fundo, acto seguido no dudó en emplazar a la presidenta Bachelet a actuar con “mayor decisión frente a los terroristas”, según declaró a El Austral de Temuco, brazo de la cadena El Mercurio. “Tenemos que tener garantías para poder trabajar en paz y tranquilos”, argumentó fríamente.

MÁS MANO DURA
El llamado a la “mano dura” realizado por Luchsinger, cuando aún los restos del joven mapuche eran velados en Temuco, sería escuchado y atendido con prontitud por las autoridades en La Moneda. Así lo corroboró un equipo del Observatorio de Derechos de Pueblos Indígenas, quienes junto al párroco de Quepe, Padre Fernando Díaz, visitaron las comunidades aledañas al fundo del empresario al día siguiente del asesinato de Catrileo. En su reporte los observadores documentaron una serie de denuncias de comuneros que fueron violentamente allanados en sus viviendas por Carabineros, sin orden judicial, mediante tratos abusivos y degradantes. Los comuneros denunciaron destrozos en sus viviendas y sembrados, así como la sustracción de bienes que les pertenecen por parte de los agentes policiales.
“Los allanamientos fueron realizados por fuertes contingentes policiales de hasta un centenar de efectivos, los que se desplazaban en buses, tanquetas y helicópteros, con una violencia y desproporción manifiestas. En los operativos, Carabineros usó epítetos racistas, tales como ‘entreguen a los indios delincuentes’, y otros”, consigna el reporte del organismo. Un caso documentado fue el de don Héctor Canio Quidel, de la Comunidad Mariano Lleuful. “Don Héctor Canio Quidel denuncia que su morada fue allanada por un fuerte contingente policial de carabineros en cuatro oportunidades ese día, desde las 9 am hasta las 8 pm. En ninguna de esas oportunidades mostraron orden escrita alguna para realizar el allanamiento. El actuar policial fue brutal, ya que ingresaron a la vivienda derribando puertas, quebrando vidrios, dando vuelta todos los objetos, incluyendo una cama en que se encontraba durmiendo un niño de 1 año. En la ocasión golpearon a su mujer Inés Tralcal Llanquinao, derribándola de un puntapié. Lo mismo sucedió a su madre, la anciana Francisca Quidel Painemil”, detalla el reporte.
Doña Adela Marilaf y don Arturo Tralcal denunciaron que un grupo aproximado de 80 efectivos entró en su propiedad a las 9 am. del mismo día, abriendo la puerta de su morada con violencia, registrando la misma y realizando destrozos en su interior. La situación más grave fue la vivida por sus padres, Mario Tralcal y Josefina Quidel, ancianos de cerca de 70 años, cuya vivienda aledaña fue allanada violentamente por carabineros, rompiendo cercos, siendo forzados con metralletas, empujados, y violentados con epítetos racistas. Destaca el reporte que Josefina Quidel padece de cáncer, “habiendo sido operada hace un par de meses, cuestión que fue señalada a carabineros, sin que ello alterara en nada el proceder de los funcionarios policiales. En la vivienda se encontraba el nieto de ellos Fabián Tralcal, de doce años de edad, quien recibió una bofetada de carabineros en la cara. Esta última vivienda fue allanada en cuatro oportunidades durante ese día. Carabineros se llevó mochilas, bolsos y un cuchillo de casa, a pesar de los ruegos de los ancianos de que no lo hicieran”.
Otros operativos se registraron en la Comunidad Juan de Dios Quidel Cordoba. Allí, José Tralcal Coche informa que su vivienda fue allanada también por Carabineros, sin orden alguna, a las 9 de la mañana de ese día. “Su mujer María Lleuful fue tomada con violencia por el brazo, recibiendo culatazos de fusil por la espalda. Carabineros entró a la morada, en que dormían aún sus cuatro hijos, de 18 a 5 años de edad, y procedió a registrarla votando objetos sin respeto alguno. Los niños fueron tratados brutalmente, obligándoles a identificarse. Carabineros destrozó los cercos del campo, ingresando al lugar con tanquetas, destrozando los sembrados de subsistencia que tienen en ellos. Luego regresaron en cuatro oportunidades hasta las 8 de la noche”, informó el Observatorio.

50 años con la Revolución cubana



En estos precisos días se cumplen 50 años de la entrada de los rebeldes a la ciudad de La Habana. Con una dirigencia que ha instruido con el ejemplo, con sus aciertos y pese a la constante agresión imperial, la revolución cubana ha logrado sembrar los más amplios espacios de Justicia en las relaciones sociales de sus habitantes. Y, hasta Angola, pasando por Sudáfrica, entre muchos países, ha entregado respaldo y sacrificio.
Sus claves, encarnando la historia, tradiciones e idiosincrasia de su pueblo, interpretándose con su bandera azul, blanca y roja, han puesto su acento no solo en la salud y la educación, sino esencialmente, en cultura propia y fuerza moral, que le ha generado respeto y admiración de pueblos y de intelectuales imprescindibles.
Los revolucionarios nunca entendieron la amplitud como necesidad de pactar con las fuerzas adictas a Batista ni sostenedoras de su régimen patronal, sino como proceso vinculante con el pueblo opositor. Jamás buscaron acercarse ni encubrir un régimen patronal de políticos y funcionarios corruptos, ocultando eventuales fracasos en la convocatoria propia, y esperando obtener cuotas dentro del mismo como fuerza añadida.
Por el contrario, su oposición y su posición han sido radicales, teniendo desde un comienzo muy claro que el poder –como advierte Zaffaroni- no es algo que se tiene, sino algo que se ejerce, sea que se manifieste mediante el discurso o de modo directo. No “conquistaron” ni “alcanzaron” el poder, sino que fueron capaces -esencialmente- de generarlo.

____________________________

Un mes de vida

Implementándose sobre la marcha, Gonzalo luchador social cumple un mes de vida. Vinculando en su barra lateral, entre otros, a activistas sociales y organizaciones sindicales y estudiantiles, a intelectuales comprometidos con luchas colectivas (cuya labor invitamos a aprovechar plenamente), y también a la denuncia directa, en su página central recibe posiciones y opiniones que, entendemos, invitan fundadamente a la reflexión y al cambio. Haciendo accesible el trabajo de aquéllos y éstos, acogiendo su muy valioso aporte (que, aunque de áreas diversas, reunimos en la palabra social), buscamos reafirmar lo que tanto falta: identidad, personalidad y orientación propia, es decir, identidad, personalidad y orientación de Izquierda.
Procuraremos hacer cada vez más eficaz la proyección de avance social por la que Gonzalo luchó, burlando a quienes creyeron haber destruido, a él y a tantos otros compañeros y compañeras, los Juanes, las pieles de manzana, como dijo Neruda.
Reciban los lectores los mejores deseos, tanto para esta Navidad como para el año que se avecina.
Pese a todo, avanzamos.
19 de diciembre de 2008.

Sumisos de hoy

Sumisos de hoy
Arturo Alejandro Muñoz
Coltauco

UNA QUERIDA AMIGA, profesional universitaria y exitosa en su actividad, desapareció repentinamente de nuestros habituales encuentros mensuales en casa de alguien perteneciente al grupo. Sabíamos que atravesaba por un momento personal delicado, confuso, pero también éramos conscientes de que lo superaría con rapidez. Nos equivocamos, o mejor dicho, yo me equivoqué al no otorgar al asunto la seriedad que requería.
Mis preocupaciones aumentaron al encontrarme por fin con ella en una calle de San Fernando y escuchar las palabras que atenazaron mi espíritu: “¿cuándo vas a escribir sobre ‘el miedo de los hijos de la dictadura’; hablar de la generación que vivió con el miedo, que no se atreve a decir lo que piensa, a sentir, y que se traduce en seres anónimos incapaces de conectarse con su yo interno? Yo soy una de esas hijas de la dictadura, pero el problema es que la dictadura ya terminó y yo sigo atada aún a mí misma y a mis miedos”.
Quedé de una pieza, pues caí en la cuenta de que yo también soy uno de esos ‘hijos de la dictadura’, uno más de aquellos millones de chilenos que fuimos sojuzgados, acallados y minimizados intelectual, social y humanamente por los que contaban con el poder de las armas y del dinero. Yo también –en varias ocasiones- opté por disfrazar mi pensamiento ante la posibilidad de caer en manos de torturadores enfermizos como el recientemente fallecido ‘guatón’ Romo Mena. No sólo mi amiga tuvo miedo en esa época, muy pocos pueden afirmar que jamás temieron ya que -me parece- también muchos de los entonces defensores de la tiranía vivieron esos años con el susto recorriendo sus entrañas.
Un historiador latinoamericano, cuyo nombre no recuerdo, afirmó que en el escenario del subcontinente, Colombia era un carnaval, Venezuela una universidad, Perú una Historia, Argentina un granero y Chile un regimiento. Razones le sobraban, pues nuestro país fue ordenado social y jurídicamente, a partir del año 1541, por soldados españoles, antes que por codiciosos aventureros europeos. En nuestros genes, querámoslo o no, subyace la obediencia de cuartel y el respeto obsecuente a todo aquel que posea cierta autoridad. Los ejemplos encontrados en las vidas y acciones de personajes como O’Higgins, Carrera, Portales, Montt, Ibáñez, González Videla, Pinochet –cual de ellos menos dado al respeto de la disidencia- permiten entender lo asegurado por el historiador aquel.
Nuestra perenne obediencia ciega a la autoridad –independientemente de que esta carezca de moral para ejercer administración- nos ha convertido en un pueblo pusilánime, individualista, con inclinación al consumo adictivo y despreocupado de nuestro entorno social y geográfico. Ello es miel para la clase política, tanto como para quienes manejan la opinión pública a través de sus medios de prensa, obviamente en beneficio de sus propias cofradías económicas.
Es momento de reconocer que han sido ‘los hijos de la dictadura’ quienes permitieron lo anterior con sus actitudes acomodaticias, débiles y oportunistas. Esos mismos ‘hijos’ –en décadas ya idas- entregaban a la sindicalización y a las federaciones estudiantiles (como también a las tiendas políticas) sus mejores esfuerzos, participando en ellas, exigiendo consecuencias coherentes con los programas ofrecidos. A partir del año 1973, esos ‘hijos’ se dejaron aherrojar por los dictámenes de quienes habían propuesto desde siempre todo lo contrario. Así vivieron diecisiete años, entre toques de queda y bandos cuarteleros, entre noticias bobas e insulsas y modas ultra conservadoras incluso en lo intelectual. Con una facilidad pasmosa los chilenos se alinearon en verdaderos cuadrados de parada militar, esperando órdenes e instrucciones sin atreverse a pensar por sí mismos, y ni siquiera a otear qué sucedía más allá de nuestras fronteras.
Hubo excepciones, cierto, pero no bastaron para lograr un cambio útil de mentalidad. Esas excepciones permitieron que la gente se decidiera a terminar con el estado dictatorial, mas no permitieron dar el salto cualitativo con el que se debió recuperar el tiempo perdido. Se fueron los tiranos y llegaron los políticos. En rigor, la ganancia fue notoria, pero insuficiente en sí misma. Los ‘hijos de la dictadura’ mantuvieron sus obsecuencias y temores, regalándole a los nuevos gobernantes una autorización en blanco para apropiarse del país y de las voluntades de su gente. Ese silencio voluntario facultó a jueces y mandamases para obviar la verdadera justicia, así como para abrir cauces a la corrupción en las altas esferas (y en las bajas también), misma que hoy constituye parte del paisaje nacional sin que nada logre asombrar al individualista ensimismado que llevamos en el alma.
No es de extrañar entonces que sean los chilenos jóvenes, nacidos después de la época dictatorial, quienes conozcan mejor a los políticos que el resto de sus compatriotas y, además, pongan en jaque a la autoridad cuando ésta –a través de sus hechos- deja de serlo. Esos tres millones de chilenos que aún se niegan a inscribirse en los registros electorales constituyen una certera confirmación de cuán negro es el futuro de la política tradicional, la que se verá cada día más impelida a provocar cambios no sólo en su estructura sino, también, en la honestidad, capacidad y sinceridad de quienes deseen unirse al manido ‘servicio público’.
Quizá, para los hijos de la dictadura (y me incluyo en ellos), el molino ya dejó de girar por insoslayable culpa nuestra, puesto que dejamos hacer a quienes debimos obligar, y cerramos los ojos ante demasiados manejos interesados por parte de aquellos que supuestamente nos representaban. Si algún lector cree que todo lo escrito en estas líneas peca de tremendismo, le recomiendo conversar seriamente con los jóvenes que tenga cerca…. y con algún político que al menos sepa leer de corrido, el cual deberá reconocer que cada semana que pasa siente que un enorme sector del país (el juvenil) aumenta su rechazo.
No todo está perdido. Los hijos de la dictadura todavía cuentan con tiempo y posibilidad para encarar a sus propios representantes, exigiéndoles cumplimiento de promesas electorales y coherencia con sus discursos o posturas mediáticas de campaña electoral. No hay cárcel por ello, ni siquiera una sanción económica. Es cuestión de decidirse y hacerlo, para ayudar a nuestros jóvenes a cambiar este regimiento que tenemos como país, por una nación soberana, libre, democrática, republicana, solidaria, con justicia social y de verdad moderna.

¿Cuáles jóvenes tienen derechos?

Miércoles 26 de noviembre de 2008.


En 2004, la muerte de un estudiante del Colegio Mackay, de Reñaca, fue noticia en Viña del Mar y en el país. Aquélla se imputó a otro joven, de origen popular.
El abogado Silvio Cuneo Nash abordó, entonces, lo ocurrido,
en un artículo hoy vigente.


¿Cuáles jóvenes tienen derechos?
El caso de Reñaca 2004.

El 27 de septiembre de 2004, regresé a Chile tras cursar una beca de estudios en la hermosa ciudad de Santa Margherita Ligure, en Italia. Para ponerme al día con las principales noticias del momento del país, compré un par de diarios y no fue menor mi impacto al ver que gran parte de los principales titulares estaban dedicados a un hecho ocurrido en Reñaca, en el cual el menor Gonzalo Cárdenas, talentoso alumno del colegio inglés Mackay, hijo de un conocido médico de la zona, murió como consecuencia de cortes, proporcionados por el menor Francisco Rivas Jofré, éste último hijo de pobladores y habitante de una barriada marginal de Viña del Mar.
Los días que siguieron a los hechos, los medios informativos, preocupados de aumentar los niveles de venta, dieron gran cobertura al hecho, pidiendo a la justicia una dureza ejemplar con el menor Rivas Jofré, arrasando de paso con la honra de éste, su integridad psíquica y su intimidad, como con la de su familia.
“Asesino de Reñaca” titulaba el diario La Tercera; “Como adulto será enjuiciado el asesino”, decía La Segunda, luego de conocerse el fallo de primera instancia que resolvió que el menor obró con discernimiento.
En tanto, el 12 de octubre pasado empecé mi práctica profesional, para obtener el título de abogado, en el Proyecto de defensa de los derechos del joven (P.D.D.J.), desarrollado por el Servicio Nacional de Menores (SENAME) a través de la Corporación de Asistencia Judicial (C.A.J.). Este Programa tenía por finalidad cumplir los compromisos asumidos por Chile al suscribir la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del niño, y que se concretaba, entre otras cosas, en la defensa gratuita, por profesionales del área, que se les otorgaba, mediante profesionales, a menores sin recursos, en causas judiciales sobre medidas de Protección y en determinaciones de Discernimientos.
En dicha práctica pude acercarme más a la realidad de varios menores infractores de ley, niños pobladores, hijos de la más terrible pobreza, de la marginación, de la discriminación y del maltrato. Parte del Chile que nada tiene que ver con el supuesto crecimiento, ni con las supuestas ventajas que trae a Chile la política imperante.
Tanto como la pobreza, me parece que lo verdaderamente terrible son las carencias afectivas para estos niños. Conmueve la reacción de estos menores al ver que nos preocupábamos por ellos, profundo y sincero era su agradecimiento, mezclado muchas veces con una cierta extrañeza.
Entre otros menores, conocí en la Cárcel de Valparaíso a Francisco Rivas, un niño tímido y solo. Los otros jóvenes del recinto penitenciario, algunas veces se reían de él llamándolo homicidio y éste se aislaba. Incluso los gendarmes dijeron que era muy tranquilo y solitario.
Investigando un poco sobre su vida, supe que no tenía antecedentes penales, ni causas anteriores de discernimiento, tampoco se ha visto envuelto anteriormente en riñas u otros hechos violentos. Los fines de semana salía con un cuchillo de cocina para robar insignias de automóviles; su única forma de acceder al mundo de las marcas y del éxito de los privilegios de otros. Ese fue el cuchillo que usó para defenderse en la polémica noche del sábado 25 de septiembre, cuando, poco antes de la medianoche, cerca de la playa de Reñaca, un grupo de trece jóvenes del colegio de hombres más costoso y exclusivo de la región (colegio Mackay) quebraron un espejo retrovisor de un auto que estaba estacionado en el lugar. También, en el mismo lugar se encontraban cuatro niños pobladores (entre éstos Francisco).
Estos últimos interpelaron a los primeros por el quiebre del espejo del auto, temiendo que los culparan a ellos de los daños del auto (temor que se fundaba, entre otras cosas, porque el lugar por el que caminaban, era “territorio” de gente de dinero, ellos eran los “extraños”.)
Súbitamente la discusión se transformó en pelea, en la que en un principio, ni la víctima Gonzalo Cárdenas, ni Francisco participaron directamente, sino más bien, para separar y calmar a los otros.
Los niños del Mackay eran 13, los pobladores, como ya adelantamos 4, los primeros además eran mayores y mucho más robustos, practicantes de Rugby y sin problemas masacraban a los “picantes” ...
En estas circunstancias, 4 mackayinos pateaban en el suelo a uno de los pobladores, mientras los demás golpeaban a los otros 3, fue entonces cuando Francisco, ofuscado y asustado, sacó su cuchillo de cocina con el que le dio dos cortes a Gonzalo, los que lamentablemente ocasionaron su muerte.
Nuestra legislación establece que, cuando a los mayores de 16 años y menores de 18 se les imputare un hecho constitutivo de delito, debe declararse previamente si actuaron, en ese hecho particular, con o sin discernimiento. Para estos efectos, el juez de menores escucha al órgano técnico correspondiente del SENAME.

SOBRE EL CONCEPTO DE DISCERNIMIENTO
Enseña el profesor Sergio Politoff,
[1] que para afirmar o negar la presencia de discernimiento deben considerarse las “estrategias del pensamiento” del menor para entender el deber ser, para conocer las normas de lo prohibido y lo permitido.
Otro destacado catedrático de derecho penal, Eduardo Novoa Monreal, señala que el discernimiento es la aptitud psíquica que coloca al individuo en situación de poder distinguir lo que las normas reprueban como punible.
Por su parte, Enrique Cury entiende por discernimiento la capacidad de comprender el significado jurídico de la propia conducta, de distinguir lo justo de lo injusto.
Un “criterio” distinto plantea Gustavo Labatut, para quien el juez de menores, al declarar la existencia o ausencia de discernimiento, deberá atender a las posibilidades de readaptación que el menor ofrezca.
Esta última opinión deforma el concepto de discernimiento y con razón la rechazan académicos de la talla de Politoff y Novoa, éste último agrega que bajo tal concepción, discernimiento equivale a peligrosismo
[2], es decir, a perseguir personas no por sus actos concretos, sino por sus propensiones y modos de ser, por lo que otros “piensan” que él puede “hacer” (una de las orientaciones más sectarias en materia penal).
En el caso del menor Rivas, dicho informe, elaborado por los profesionales, sugería que se declare que el menor actuó sin discernimiento. Otro informe, elaborado por Alejandra González S., psicóloga magíster en intervención psico-social, también concluía que el menor había obrado sin discernimiento. Lo curioso, o quizá no tanto, fue que el tribunal de primera instancia dijo justamente lo contrario.
Nuestro proyecto, teniendo en especial consideración la opinión profesional, y la discrepancia que existía entre ésta, elaborada por psicólogos especialistas en menores infractores de ley y la resolución del 3º Juzgado de Menores de Valparaíso, presentó un recurso de apelación.
El Mercurio, luego de la Presentación del recurso judicial, recogía las palabras del presidente de la Comisión de Constitución, Legislación y Justicia de la Cámara Alta, senador Alberto Espina, reconocido por ser uno de los promotores de la Reforma Procesal Penal, quien, indignado, reclamaba que esta resolución judicial hubiese sido apelada, y que la defensa estuviera pagada por el SENAME. Esto, en circunstancias que la doble instancia es una de las más preciadas garantías procesales en todo Estado de Derecho.
Otro informe, particular, elaborado por el Sr. Avsolomovich (Psicólogo), fue presentado y pagado por la parte querellante, en el cual se recomendaba declarar con discernimiento a Francisco. Este informe no satisface los requisitos básicos de una evaluación completa del menor que dé cuenta de su historia social, cultural y familiar. Prescinde absolutamente de una entrevista con los padres de Francisco, siendo confeccionado sobre la base de una entrevista personal del menor y la aplicación de tests que, en definitiva, no han podido determinar válidamente sus capacidades cognitivas, morales y volitivas. Además, el profesional no acreditó ninguna especialización en materia de discernimiento, probable factor que lo hizo incurrir en una serie de imprecisiones.
Para comenzar, señala que el menor conocería la distinción entre el bien y el mal.
Al respecto señalemos lo que expone la Psiquiatría Forense en orden a distinguir entre la cognición moral y la conciencia moral, siendo la cognición moral el conocimiento abstracto del actuar lícito, cuestión que es de escasa importancia a la hora de determinar el discernimiento, toda vez que incluso un infante, puede señalar la diferencia entre lo bueno y lo malo. Es la conciencia moral la que cobra relevancia en estos casos, pues ésta consiste en el resultado del conocimiento de las normas morales y la conformación del actuar a dicho patrón. Este concepto responde a un atributo de tipo biológico, encargado de la cognición, del conocer, en relación con la capacidad de control de impulsos, que es el encargado de conducir y ordenar la voluntad, el cual claramente no está presente en Francisco.
Seguramente si Francisco hubiese dado muerte a un niño pobre, el hecho jamás habría llenado portadas de diarios, y el Proyecto de Defensa, seguiría existiendo sin problemas.
La prensa local, teñida ideológicamente, en vez de analizar las causas de estos hechos violentos, prefirió desde un comienzo, la condena. Tampoco aprovechó el caso para publicar la opinión de algún criminólogo o de algún especialista en derecho penal juvenil; optó en cambio, por la opinión de personajes de moda. Así, El Mercurio de Valparaíso, le otorgó gratuitamente la calidad de especialista al Párroco de la Iglesia de Reñaca, sr. Enrique Opazo, quien sostuvo que “los parlamentarios en Chile deberían legislar la imputabilidad a los 14 años.” Es decir, para el vendedor de San Expedito y sus milagros, el problema de la violencia infantil no son las carencias económicas y afectivas, ni las estructuras sociales ni la marginalidad, ni la situación de vulnerabilidad social en que vive importante parte de nuestro país, sino el que los menores de 16 años sean inimputables. Amigo de la farándula y de Megavisión, el cura exitoso, sacó de sus casas a varios niñitos de colegios particulares a las calles de Viña del Mar a protestar para que se rebaje la edad de responsabilidad penal.
Vincular la violencia y el vandalismo sólo a los menores pobladores, es una enorme ignorancia. Quienes solíamos frecuentar lugares donde los alumnos de colegios particulares se divierten en esta región, conocemos a los niños del Mackay, no a todos obviamente, pero sabemos que muchas veces son matones y violentos. No por nada este año, tras haber obrado como vándalos en el “día de los cuartos medios” rompiendo vidrios, muebles, computadores, etc. de su propio colegio, fueron varios de sus alumnos sancionados sin ceremonia de egreso.
¿Qué habría pasado si en vez de morir el niño del Mackay, hubiese muerto un joven poblador en la misma pelea? ¿Estaría en la cárcel el mackayino?
No es que quiera eximir de culpa a Francisco; incluso él mismo reconoce su responsabilidad, mas creo que ésta debe ser compartida, ya sea por parte de la sociedad toda y también una cuota importante le cabe a los compañeros de Gonzalo al golpear a los pobladores.
[3]
Qué tenían que hacer entonces Francisco y sus amigos, acaso soportar la paliza y volver a sus casas sabiendo que no tenían que ir a lugares “que no les pertenecen.”
Este caso, junto a las palabras e influencias del Senador pinochetista Alberto Espina, me parece, fueron la causa del término del Proyecto, pero lo cierto es que no podemos responsabilizar ni a Espina, ni al curita por decir lo que siempre han dicho; no le pidamos peras al olmo.
La decisión del cierre del proyecto fue tomada por el SENAME y por el Ministerio de Justicia.
La razón argüida consideraba como anómalo que la Corporación de Asistencia Judicial recibiera dineros del SENAME, puesto que la C.A.J. es una institución sin fines de lucro. Lo curioso es que el Proyecto existe hace aproximadamente 10 años y nunca se habían generado problemas de este tipo.
Incierto es el futuro de los menores defendidos... Probablemente, un organismo privado será el que asuma su defensa. ¿No será acaso ésta una hábil estrategia privatizadora de los derechos de los menores?
NOTAS:
[1] Sergio POLITOFF, catedrático de Derecho penal. El concepto se encuentra en su obra “Derecho Penal”. Tomo I, Editorial Jurídica Conosur, 1997, págs. 535 y ss. [2] Los conceptos de discernimiento se encuentran en la obra de POLITOFF, ya citada, y en la obra de José Luis GUZMÁN DÁLBORA, “Crisis y pervivencia de las exigencias humanizadoras del Derecho penal en la cuestión de los menores”.
[3] Es unánime el reconocimiento de que, en el presente momento histórico, las sociedades no ofrecen iguales posibilidades; y esta realidad tiene efecto jurídico esencial en la esfera de la culpabilidad: “si la sociedad no brinda a todos iguales posibilidades, resulta que hay un margen de posibilidades que se le ofrecen a unos y se le niega a otros y, por ende, cuando la infracción es cometida por aquél a quien se le han negado algunas posibilidades que la sociedad le dio a otros, o equitativo será que la parte de responsabilidad por el hecho que corresponda a esas negaciones sea cargada por la misma sociedad que en esa medida fue injusta”. Idea central de la llamada co-culpabilidad es que “si la sociedad no da a todos las mismas posibilidades, pues que cargue con la parte de responsabilidad que le incumbe por las posibilidades que le ha negado al infractor en comparación con las que le ha dado a otros” De Alfonso HERNÁNDEZ MOLINA, “¿Justicia para todos”, Ponencia al XIV Congreso Latinoamericano, VI Iberoamericano y II Nacional de Derecho Penal y Criminología, celebrado en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Valparaíso, septiembre de 2002.

______________________________

Qué procuramos con este Blog

Miércoles 19 de noviembre de 2008.
Todo diccionario filosófico, al abordar la expresión ideal, incluye la de ser entendido como exigencia moral. Por ejemplo, exigencia moral para acercar Justicia social, para cimentar un régimen democrático de relaciones sociales, en que el respeto de la dignidad personal implique vernos como seres dotados de razón y de libertad, aptos para trazarnos sobre la base de este conocimiento, nuestro plan de vida.
Es decir, capacidad de proponernos fines propios a los que tender; libertad que, para ser tal, demanda circunstancias económicas, culturales, sociales y políticas que la garantice en la realidad, en que una madre no tenga que mantener a sus hijos en la cama para así evitar que sientan más fuertemente y reclamen el hambre, o que la necesidad no obligue a unos a vender su fuerza de trabajo, subordinándose y acentuado su dependencia a otros (el vasallaje de nuestro tiempo).
Requerimientos éticos-sociales como estos son los que han movido muchas vidas.
Gonzalo Muñoz Aravena es una de ellas; por encarnar la convicción de que, pese a estar condicionados no estamos determinados, por haber sentido y procurado esos anhelos, su vida supera a su muerte, y, como la de otros, trasciende hasta hoy.
Este es su blog. Iniciémosle transcribiendo su semblanza, trazada en 2006 por su madre,
la maestra Gladys Aravena Vivar.

Valparaíso, noviembre 19 de 2008.

__________

Semblanza de Gonzalo por su madre



Gonzalo Rodrigo Muñoz Aravena
Por Gladys Aravena Vivar

Escribir acerca de Gonzalo y los problemas que generaron su detención y luego su muerte, es una copa amarga de apurar.

Cuesta asumir la irracional verdad que él ya no está entre nosotros. ¿Cómo aceptar que lo hemos perdido, si aún gravita en nuestras vidas, más ahora que sus amigos y compañeros, lo han convertido en un símbolo de su generación?

“El color de la sangre no se olvida“ y hay tanta sangre derramada en este largo y lóbrego camino en que se vio envuelta la generación truncada de la patria. La “generación truncada” de los años ochenta, que vio caer a tantos jóvenes que dieron su vida, lucharon por sus ideales y nunca vieron el fruto de su sacrificio.

Su niñez está llena de anécdotas simpáticas. Gonzalo era vivaz, travieso y alegre; alma de su grupo de amigos; apegado a sus abuelos, malo para comer, pero muy bueno para jugar en la calle, de donde sólo se entraba, ante la amenazante “cuchara de palo” de su abuelita.

Recuerdo que estando en la Escuela Nº1, de Avenida Pedro Montt, nunca se iba inmediatamente a la casa después de clases y una vez teniendo como nueve o diez años en ese tiempo, pidió “un pedazo de pizza y una pilsener” en La Rivera, donde pasaban los estudiantes a comprar algo para comer.

Otra vez apareció su fotografía en el diario “La Estrella”, en uniforme, en lo alto del monumento a Carlos Condell, en calles Brasil con Bellavista, con una leyenda acerca de niños queriendo subir alto en la vida. ¿Tal vez era una premonición? Tal vez, pero en su muerte.

Un verano su papá lo llevó a un viaje de estudiantes al Sur, con los alumnos de cuarto medio del Liceo Eduardo de la Barra y en bote por el lago Todos Los Santos, Gonzalo se tiró del bote diciendo “aquí me bajo”. Él era chiquito entonces y el Sr. Leiva que iba a cargo del grupo de estudiantes se tuvo que tirar al agua, asustado, con ropa y todo a sacarlo.

O como, cuando chuteando afuera de la casa, con sus amiguitos, se produce una pelea por la pelota y según un vecino que venia llegando, Gonzalo le grita: “voy ganando tío” y él estaba debajo de una montaña de cuerpos vociferantes.

Con el correr de los años, el niño se convierte en un joven serio, con ideales y ganas de hacer algo por ayudar. Habiendo crecido en clima de terror e inseguridad, habiendo visto el calvario de las familias de tantos amigos y compañeros detenidos y muertos por la dictadura, era la consecuencia natural, llegar a ser militante de las juventudes comunistas como su padre y como su abuelo.


Detención
Entonces viene su detención por la Central Nacional de Informaciones, CNI, en Febrero de 1985 y nuestra vida, ya tan incierta e insegura, se desmorona, se cae a pedazos, cuando allanan la casa de sus abuelos, donde vivía en ese tiempo.

Los agentes buscaban armas que no existían, ¿Cuál es su dormitorio? ¿Dónde duerme?
¡Todos afuera!
Y sin testigo alguno, descubren ‘por fin’ bajo del colchón lo que lo incriminaba, puesto allí por ellos mismos.

Gonzalo es detenido en una excursión en la Quebrada del Cura en Calera el viernes 8 de Febrero con un grupo de amigos y algunas niñas. Fueron sometidos a todo tipo de vejámenes, golpes, patadas y simulacro de fusilamiento. Les quitaron dinero, relojes y pertenencias. Las niñas fueron violadas.

Eran como 15 o 20 agentes que se identifican como de la Policía de Investigaciones. Llegando temprano en la mañana, los mantienen vendados y amarrados y boca abajo en una acequia de donde los sacaban de uno para interrogación.

Con el dinero de los detenidos, los agentes mandaban a comprar botellas de pisco. A la espera de los agentes de la CNI que llegarían en la tarde a hacerse cargo del grupo para llevarlos al cuartel secreto donde los interrogarían con electricidad y medios más sofisticados.

El Sábado 9 son llevados nuevamente al lugar de la excusión, donde los filman con bombas vietnamitas, barras de amongelatina y cordones explosivos.

Filmaron al campamento poniendo figuras humanas de cartón, como target en una escuela de guerrillas, haciéndolos cantar y pegándoles con laques si no lo hacían.

Esta filmación sería mostrada al público en Televisión Nacional a la hora de las noticias, dando cuenta del arresto de esta escuela de guerrillas y sus peligrosos integrantes, con el nombre y datos de cada uno de ellos.

Desde el cuartel de la CNI son sacados en parejas y llevados al lugar donde vivían para identificar personas comunistas que vivieran cerca. Al negarse Gonzalo a hacer esto, lo llevan a una casa donde es golpeado e intimidado con un perro policial y llevado nuevamente al cuartel de la CNI.

El lunes es torturado nuevamente, le vuelven a sacar fotos junto a una mesa con explosivos y lo obligan a firmar una declaración, sin saber lo que decía.

El martes son llevados a declarar a la Fiscalía Militar, amenazados que tenían que reafirmar lo que habían firmado, son pasados a la cárcel publica de Valparaíso en calidad de incomunicados, donde dormían en celdas húmedas, con dos tarros, uno para comer y otro para orinar.
Nota:- Lo escrito anteriormente es sacado del Testimonio que Gonzalo escribió, una vez terminada su incomunicación en la cárcel.

Cárcel
En la Cárcel vivió Gonzalo nueve meses y compartió con entereza las penas, alegrías y miserias de sus compañeros de infortunio. Aquí cumplió 19 años, celebrado con regocijo por todos en general: familiares, amigos, compañeros presos políticos con sus visitas compartimos torta y canciones. Y la alegría fue general cuando llegó un grupo de universitarios y amigos.
Ellos siempre fieles, siempre presente en los días de visita, siempre tratando de alegrarlo con chistes y chascarros, llegaron guitarreando y cantando y hasta ‘polka’ bailamos en ese galpón, al compás de la guitarra, olvidando por un instante la cruda realidad.

Su estadía de nueve meses, culmina con el ataque deliberado de los reos comunes más peligrosos contra los presos políticos, instigados por agentes de la CNI, infiltrados en la cárcel.

No fue una pelea entre presos. Fue una provocación, aprovechando que los presos políticos estaban débiles después de su prolongada huelga de hambre de 19 días, donde pedían el reconocimiento de su status de presos políticos, agilización de los presos y ser separados de los presos comunes. Gonzalo había perdido 10 kilos de peso.

Raptan a Gabriel Espinoza cuando venía de los baños y robarle el reloj hizo que sus compañeros acudieran en su ayuda. Pero cuando los presos políticos, entre los que estaba Gonzalo, se retiraban, después de parlamentar y lograr el rescate, se abrieron las celdas y son atacados por unos 60 reos con navajas, cuchillos y estoques al grito de “¡Mueran los [presos] políticos! ¡Hay que matarlos a todos!”. Como resultado de la infernal y desigual refriega entre ocho jóvenes desarmados, contra 60 armados y decididos, perdió la vida Gonzalo y quedaron lesionados por armas cortantes otros cuatro de sus compañeros. Los demás fueron salvajemente golpeados.

La población penal en pleno, condenó a los culpables a un castigo bajo las leyes del hampa, pero la dirección de Gerdarmería teniendo una represión sangrienta, aisló completamente en celdas de castigo a 11 reos identificados, además de otros 40 involucrados, y reforzó el personal, incluyendo al grupo de antimotines de Gendarmería que viajó desde Santiago.

Pero no todo ha sido amenazas en el penal. Recibimos condolencias del “Club Deportivo Universidad de Chile”; allí, las bandas funcionan con nombres de clubes deportivos, donde decían que “el pueblo había perdido un combatiente” Además dijeron que estaban conscientes del momento que el país vive y manifestaron solidaridad con “los [presos] políticos”.

Indignación en Valparaíso
El asesinato de Gonzalo provocó masiva indignación en Valparaíso. Paros estudiantiles en todas las sedes de la Universidad de Playa Ancha y en todos los campus de la Universidad Católica de Valparaíso; ocupaciones de recintos universitarios; vigilias, declaraciones; un siting masivo en la calle Colón, de los estudiantes del Liceo Eduardo de la Barra; velatorios en Avenida Brasil. Se paralizaron las actividades académicas y el nombre de Gonzalo empezó a aparecer en las murallas del puerto. Organismos Gremiales y de Derechos Humanos expresan su dolor y enérgico rechazo a través de declaraciones a los medios de comunicación.

Represión
Gonzalo después de su muerte, no pudo descansar en paz. El estudiantado que acompaño la urna de sus restos, desde la morgue hasta el lugar del velatorio, la sede de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Playa Ancha, fue interceptado por un fuerte contingente policial armado con cascos, escudos y bombas lacrimógenas, bloqueando el cortejo e impidiendo acompañantes detrás de la carroza. El cortejo que se iniciara con más de veinte personas se había incrementado con decenas y decenas de estudiantes y público en general, agregaba a la columna durante la marcha, formando un grupo compacto que ocupaba la calle de acerca a acerca.

En calle Victoria esquina con Francia, el desbande fue general cuando empiezan a llover las granadas lacrimógenas. Un carro lanza gases de Carabineros se situó delante de la carroza mientras un bus policial hizo a retaguardia, obligando al chofer de la carroza a acelerar a toda máquina. Algunos acompañantes se alcanzaron a coger de la parrilla de la carroza colgando, algunos en cuclillas sobre el parachoque trasero, otros con medio cuerpo dentro del carro mortuorio. Las bombas siguieron lloviendo sobre el grueso de las personas que continuaron corriendo tras la carroza hasta alcanzar la sede de estudiantes en la calle Molina, fuertemente vigiladas por carabineros con numerosos radio-patrullas, dos buses, el guanaco y un zorrillo.

El velatorio de Gonzalo se inició de inmediato, con nutrida concurrencia y personas que desfilaron por la sede de la Federación hasta altas horas de la noche para rendir su sentido homenaje. Allí fue cuidado hasta el día siguiente por una guardia de honor.

Funerales
El día del funeral, a las seis de la mañana, detona una bomba en el Patronato de Reos de Gendarmería. El Frente Patriótico Manuel Rodríguez, se lo adjudica en repudio a la muerte de Gonzalo.

A las 10 am, sus restos mortales son trasladados a la iglesia de los Sagrados Corazones en Valparaíso. La iglesia está repleta, así como las calles adyacentes desbordante de personas y rodeada con fuerte contingente policial.

Una columna de 3.000 personas entre docentes y alumnos de la Universidad Católica fue interceptada por carabineros cuando se dirigía a la iglesia, obligada a transitar por las aceras y prohibida de acercarse al templo, debiendo permanecer en los costados del Parque Italia.

En el templo se hicieron presente estudiantes universitarios y de enseñanza media, académicos y representantes de diversas organizaciones sociales y gremiales en una misa concelebrada por el padre Andrés Aninat y otros seis sacerdotes. En su prédica, lamentó “la violencia absurda que impera en Chile”.

Terminada la misa y mientras la multitud cantaba la Oda a la Alegría, la urna cubierta con la bandera roja con la hoz y el martillo, fue sacada por ocho brigadistas de camisas granate, quienes habrían montado celosa guardia a los costados del catafalco. Centenares de personas lanzaron pétalos de flores y consignas de despedida al compañero muerto.

El trayecto al cementerio fue accidentado, interrumpido por la acción de carabineros que no permitió el seguimiento del carro mortuorio, por parte de centenares de persones que pretendió hacer el trayecto hasta el cementerio de Playa Ancha. Gran cantidad de bombas fueron lanzadas para disolver la comitiva y hacia las numerosas personas que se apostaban en las veredas. Carabineros utilizó profusamente los gases lacrimógenos a través de toda la ruta seguida por la carroza y aún así, no impidió la realización de una masiva manifestación en el campo santo, donde la gente llegó, esquivando bombas lacrimógenas y cargando lienzos, banderas y las ganas de continuar luchando.

Los restos mortales de Gonzalo fueron despedidos por un representante del Magisterio; un dirigente de las juventudes comunistas; representantes del Bloque Socialista y del Partido Comunista; un trabajador del Plan de Generación para Jefes de Hogar, POJH, con su pala y una rosa que depositó cerca de Gonzalo; una representante del movimiento de mujeres de Chile; un ex preso político trajo el saludo de los compañeros de la Cárcel de Valparaíso, haciendo un llamado a “movilizarse por el derecho a la vida y la libertad de todos los presos políticos” El presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Playa Ancha habló por sus compañeros, prometiendo que su muerte no será en vano. Al término de los discursos con fuerte contenido político y de crítica al gobierno habló el padre de Gonzalo, Agradeció la presencia de todos los participantes en el sepelio y expresó el compromiso de continuar luchando por una sociedad más justa y libertaria y pidió la unidad de todos los sectores políticos.

A la salida del cementerio numerosas personas son detenidas por carabineros.

“¡Noticias de Ultima Hora!
La Fiscalía Militar de Valparaíso dio sobreseimiento definitivo al estudiante Gonzalo Muñoz Aravena, que murió ayer en la cárcel, quien estaba procesado por supuesto delito de infracción a la ley de Control de Armas”
Así lo informó a “La Estrella” el fiscal Hernán Montero Ramírez.

Recurso de Amparo
Desde antes de la muerte de Gonzalo, nosotros como familia teníamos problemas de vigilancia y amedrentamiento, seguramente a los cargos que tenía José Luis padre, como consejero de la Comisión de Derechos Humanos de Valparaíso y como vicepresidente Regional del Colegio de Profesores. Nosotros, como familia, participábamos en todas las acciones y actividades de la Agrupación de Familiares de los Presos Políticos.

Amenazas de secuestro al anciano abuelo de Gonzalo, los seguimientos en la calle por desconocidos, vigilancia con anteojos larga vista desde otros bloques de departamentos y más adelante, amenazas de muerte, nos obligaron a interponer recurso de amparo preventivo, patrocinado por un grupo de abogados de la Comisión de Derechos Humanos de Valparaíso.

A nuestra sorpresa el recurso de amparo fue otorgado, y la Corte de Apelaciones ordenó protección policial a nuestra familia las 24 horas del día, por un mes.

Así, tuvimos carabineros desde la mañana a la noche dentro de nuestra casa para “protegernos”. ¿De quién...?, ¿de ellos mismos, o de sus amigotes?...

El primer día que llegaron, corteses pero secos, pretendían que uno de ellos anduviera siempre a nuestros talones, uno con José Luis cuando se iba al liceo y uno conmigo cuando saliera a comprar, aunque fuera a la panadería.
Como la protección tenía dos filos y el remedio podía ser peor que la enfermedad, objetamos esta medida y después de algunas discusiones, se llegó al acuerdo de que ellos vigilarían sólo nuestro hogar, por lo que instalaron un carabinero a la entrada del edificio.

Con el transcurrir de los días, la situación se suavizó y cambió debido a que yo los sentaba a la mesa con nosotros a compartir el almuerzo, once o comida.

La guardia era cada ocho horas. Empezaba a las 7 am, hasta las 15 hrs. A esa hora llegaba otro reemplazo hasta las 11 de la noche. El que empezaba a las 11 hrs. se quedaba toda la noche, sentado en el living, con metralleta al lado mientras la familia se iba a dormir, a nuestros dormitorios sin cerrojos.

Era el mes de Abril y las noches de Playa Ancha alto, eran frías, húmedas y brumosas, con esa neblina que se pega a los huesos.

Después de las 12 am, pasaba la ronda de un teniente con algunos carabineros congelados, a chequear la guardia, por si habían novedades y siempre encontraban un termo de café y una bandeja de sándwich, que yo dejaba preparada antes de ir a dormir.

Los carabineros que nos cuidaban pertenecían al Retén de la Avenida Playa Ancha, por lo que eran conocidos de los vecinos del sector. Así, supimos después, que ellos hacían comentarios sobre nosotros y uno de ellos habría dicho, “cómo va a ser comunista esa gente tan buena”.

Nuestra casa siempre concurrida y abierta a los amigos, no cambió con su rutina y los jotosos continuaron llegando, sólo que más cuidadosos hasta en su vestimenta. Sé de algunos que hasta corbata se pusieron para visitarnos.

En nuestra mesa junto a un plato de comida o una tacita de té, se dieron amistosas y jugosas conversaciones entre estudiantes y carabineros, por ejempo:
Los carabineros le decían a los chiquillos:
-Ah! Ahora conocemos las caras de los que hacen desorden dentro de la Universidad.
Y los chiquillos contestaban:
-Ah! Ahora conocemos a los que estaban afuera reprimiendo.
Y agregaban
-¿Por qué será que ahora podemos conversar y no podemos hacerlo en la calle?

Se dieron muchas situaciones anecdóticas divertidas. Cómo el joven carabinero que a los minutos de llegar, aparecía su polola y se sentaba con ella en el living a conversar, mientras le pasaba la gorra y las esposas a José Luis chico para que jugara.

O el carabinero que me pedía permiso para ir con José Luis chico a comprar paltas para la hora de onces ¡y de su bolsillo!

Había un carabinero, que le gustaba contar chistes contra Pinochet:

“El capitán le pregunta al cabo:
-Dígame mi cabo, ¿ que piensa Ud. de mi general Pinochet?
El cabo sin querer comprometerse le dice:
-Yo... pienso lo mismo que Ud., mi capitán.
-¿Ah sí? Entonces, te vai detenido desgraciado”.
Nosotros nos mirábamos, sin saber si reírnos o no.

Alcanzamos a estar 3 semanas en esta situación, cuando la Comisión de Derechos Humanos nos consiguió visa para Suecia. Ellos veían mucho peligro de ir a dormir con carabineros en el living.

Debíamos partir el día 4 de Mayo de 1986 y el día 2 de Mayo era cumpleaños de José Luis. Cumplía 8 años. La gente llegó a despedirse en tal cantidad, que no cabía en la casa.
Había gente en los dormitorios, la cocina, los pasillos y afuera en el hall del cuarto piso de nuestro edificio.

El carabinero de turno compartió, tomó onces y comió torta con todos. Cuando se fue le llevó torta a su señora y a sus niños y estaba tan agradecido que volvió al otro día a las 7 de la mañana trayendo regalos de despedida, recuerdos cuando él estuvo en Isla de Pascua, para mi y para Katia que todavía tenemos.

En Suecia, José Luis padre siempre enfermo, fue llevado a Berlín en Alemania, para tratarse la vista, pero no soportó la soledad ya que yo me quedé en Suecia con el niño y él volvió a Suecia sólo para querer volver a Chile. Problema común de todos los exiliados.
En Chile volvieron los problemas políticos y esta vez, en Agosto de 1987, tuvimos que salir a Australia, un lugar con similar temperatura a Valparaíso, donde hubiera luz y sol.

Han pasado 21 años, sin nunca superar la muerte de Gonzalo. Un dolor que llevamos a la tumba y que ahora ha revivido por el multitudinario homenaje brindado por estudiantes, trabajadores y pobladores, no sólo a él, sino también homenaje a una juventud que se pretendió acallar y no pudieron, a los hijos del estado de sitio, del toque de queda, a los que alzaron sus voces, sus puños y esperanzas.

__________________